Cuatro alternativas a las toallas higiénicas y tampones que quizás no conocías

Además de convertirse en toneladas de desechos que no pueden ser reciclados, también producen irritaciones, alergias o infecciones
Cuatro alternativas a las toallas higiénicas y tampones que quizás no conocías

Cuatro alternativas a las toallas higiénicas y tampones que quizás no conocías

30 de Mayo del 2018 - 12:44 » Textos: Redacción Correo » Fotos: Difusión

Todos los meses las mujeres adultas, desde la adolescencia, sufren cambios hormonales como consecuencia de la menstruación y no solo tienen que lidiar con lo que aquello implica, sino que deben encontrar el producto que mejor se les acomode para sentirse tranquilas en sus quehaceres diarios.

El principal producto en estos casos son las famosas toallas higiénicas comerciales, y si bien existen de diversas tamaños y grosores de acuerdo al flujo menstrual para una mayor o menor absorción: con alas, sin alas, ultra-fina, tela suave, con aloe vera, nocturnas, aromáticas, de colores o diseños bonitos; lo cierto es que sacando cuentas, cada mujer usa miles de toallas higiénicas a lo largo de su vida, eso implica toneladas de desechos al mes que no pueden ser reciclados.

Además, algunos estudios aseguran que entre sus componentes hay algunos que son tóxicos, como la dioxina, poliacrilato, rayón y asbesto, que incluso pueden afectar los órganos reproductores femeninos o el sistema inmunitario. Pueden producir alergias, irritaciones o infecciones. Por ello, es importante conocer que existen otras alternativas más amigables con el medioambiente y con el propio cuerpo. Te presentamos únicamente cuatro:

Copa menstrual

Es la más popular de todas las alternativas y cada vez tienen más usuarias. También se conoce como mooncup o copa de luna. Como indica el nombre, es una copa fabricada con una silicona especial que posee unos agujeros en la parte superior que marcan el tope hasta el que puede llenarse.

Tiene además un anillo añadido en la parte inferior para poder tirar de él y sacarlo. Antes de utilizarla hay que hervirla en agua durante tres minutos. Una vez hecho eso, y después de lavarse las manos, se dobla y se introduce en la vagina, no a tanta profundidad como suele hacer con un tampón.

Al retirarla se vacía su contenido en el inodoro y se limpia. Para lavarla, se recomienda hervirla y esterilizarla (con unas pastillas esterilizantes) una vez al mes. Se puede dormir con ella y los fabricantes indican que dura años.

Esponjas marinas

Al igual que la opción anterior, las esponjas marinas son reutilizables. Antes de utilizarlas, hay que mojarlas con agua tibia, exprimirlas y colocarlas. La esponja se expande y se adapta a la forma de la vagina.

Durante el ciclo menstrual solo hay que retirarlas -con la frecuencia que la usuaria juzgue conveniente- y lavarlas con agua para volverlas a utilizar. Una vez terminado, se colocan en un recipiente con agua y dos gotas de aceite esencial durante la noche, según recomiendan los distribuidores. Se enjuagan a la mañana siguiente, se dejan secar y se guardan hasta el nuevo ciclo.

Según señalan sus defensoras, debería permitir a la usuaria mantener relaciones sexuales con comodidad. Además, destacan su origen natural, por lo que no contienen dioxinas ni fibras sintéticas. Las esponjas destinadas a este uso pasan por un proceso de limpieza, desinfección y secado, aunque, como los tampones, no han sido esterilizadas, por lo que se advierte que deben extremarse las precauciones al usarlas. Asimismo, al ser un elemento biológico podrían, con el uso prolongado, aparecer procesos alérgicos relacionados, de acuerdo a algunos expertos.

Toallas higiénicas reutilizables

Suelen ser de tela de algodón, como las que solían utilizar las mujeres antes de que aparecieran en el mercado las toallitas sanitarias o compresas desechables. 

Se pueden encontrar de muchos formatos y diseños, blancas o con estampados, y si se desea pueden fabricarse en casa siguiendo tutoriales. 

Sus defensoras aseguran que son más cómodas que las sintéticas y que no producen irritación. Para reutilizarlas hay que lavarlas.

Ropa interior absorbente

En primer lugar, no son "pañales para adultos". Se trata de una ropa interior de tela, similar en apariencia a la común. De las cuatro alternativas, que mostramos, es la menos conocida, aunque se puede adquirir por Internet.

Las opciones que existen en el mercado se promocionan como resistentes a las manchas y anti olores. En cuanto al diseño, no distan mucho de la ropa interior que se usa a diario, pero están compuestas por capas absorbentes y antibacterianas, según los fabricantes. Son reutilizables y se lavan como cualquier otra prenda.

Para sus defensoras, lo revolucionario de esta ropa interior es que libran a las mujeres del uso de toallas higiénicas, tampones, copas menstruales o esponjas. Eso sí, es fundamental que sean de algodón, ya que los materiales sintéticos tienen "mala ventilación" y es más fácil que retengan humedad y, por lo tanto, que se desarrollen hongos.

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