“El trastorno del espectro autista (TEA), también conocido como autismo, agrupa una serie de alteraciones que se presentan de manera homogénea o distinta en el desarrollo del menor”, explica María del Pilar Parra, médica especialista en psiquiatría de niños y adolescentes.
El TEA se puede manifestar antes de los 3 años y se hace más evidente cuando se inicia la etapa preescolar. “Son niños que tienden a aislarse del grupo y no juegan con los demás, usan los juguetes de manera particular o se entretienen con otros objetos; es por ello importante consultar con un psiquiatra infantil o un neuropediatra”, comenta Parra.
Tipos
Dentro del TEA figuran el síndrome de Asperger, que se trata de un autismo leve caracterizado por la falta de empatía y que impide interpretar los estados emocionales; el síndrome de Rett, un trastorno raro que afecta más a las niñas y se distingue por graves retrocesos en el aprendizaje del lenguaje y coordinación motriz, y puede presentarse entre los 2 y 4 años; el trastorno de desintegración infantil, que se manifiesta con una regresión profunda de la conducta, se da entre los 3 y 4 años y el menor presenta conductas de irritabilidad, ansiedad e inquietud; y el trastorno generalizado del desarrollo no especializado, en el que el menor experimenta dificultades de comunicación, socialización y comportamiento.Causas
“Se trata de un factor genético. No es una enfermedad, sino una condición, por ello es que no hay una medicación al respecto. El autismo hace suponer que el cerebro de estas personas está más preparado para sistematizar información, por eso es que tienen buena memoria; su dificultad viene del lado de la empatía”, explica Ernesto Reaño, director del Equipo de Investigación y Trabajo en Autismo (Eita).Evaluación
Una de las pruebas más empleadas es la de Escala de Observación para el Diagnóstico del Autismo (ADOS), que evalúa la interacción social y el juego del menor.Señales de alerta. Antes de los 3 años, el menor no hace contacto visual, no responde a los estímulos auditivos, no sonríe en respuesta a la sonrisa de otros o al juego, y tiene alteraciones en el lenguaje. “Estos signos de alarma pueden evidenciarse desde el primer año, pero no indican que necesariamente el menor tenga autismo”, advierte Parra, integrante de la red de estudios de etnopsiquiatría.
Recomendaciones. Si se nota algunas de estas señales, se debe consultar con un pediatra, quien realizará diversos exámenes para determinar si tiene algún tipo de autismo. Es por ello que María Luisa Stiglich, neuropediatra del Hospital San Bartolomé, agrega que “la estimulación temprana puede ser el primer paso para reducir de manera eficiente algunas características que presenta el niño con autismo”.

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