El uso intensivo de equipos eléctricos, la mala ventilación y la exposición prolongada al calor convierten al hogar en un espacio de riesgo durante el verano, advierten especialistas.
El uso intensivo de equipos eléctricos, la mala ventilación y la exposición prolongada al calor convierten al hogar en un espacio de riesgo durante el verano, advierten especialistas.

Durante el verano, el hogar suele percibirse como un refugio frente a las altas temperaturas. Sin embargo, especialistas advierten que los ambientes cerrados y mal ventilados pueden alcanzar temperaturas incluso mayores que el exterior, elevando riesgos para la salud y la seguridad.

Uno de los principales peligros es el golpe de calor, que ocurre cuando el cuerpo no logra regular su temperatura. Dormitorios sin corrientes de aire, viviendas con techos de calamina, lavanderías o cuartos de servicio concentran calor, afectando especialmente a niños, adultos mayores y mascotas.

Más calor, más accidentes domésticos

A estos riesgos se suman los accidentes dentro del hogar, asociados al mayor tiempo que las personas pasan en casa durante el verano y al uso intensivo de electrodomésticos para mitigar el calor.

Instalaciones eléctricas antiguas, enchufes en mal estado o el uso de extensiones múltiples pueden generar sobrecargas, cortocircuitos e incendios, especialmente cuando ventiladores, cargadores y laptops permanecen conectados por largas horas.

Uso seguro de equipos eléctricos

Para reducir riesgos durante los meses de mayor calor, se recomienda:

  • Evitar el uso de extensiones múltiples y no sobrecargar tomacorrientes.
  • Desconectar equipos que no estén en uso.
  • Revisar periódicamente cables, enchufes y tomas eléctricas.
  • No cubrir los aparatos eléctricos, ya que el calor acumulado puede provocar fallas.

Estas medidas son clave para prevenir incidentes domésticos que aumentan durante la temporada de verano.

Cocinas y productos inflamables: un riesgo adicional

El uso frecuente de cocinas eléctricas y el almacenamiento inadecuado de productos inflamables como alcohol, aerosoles o disolventes incrementan el peligro de accidentes.

La recomendación es mantener estos productos en lugares frescos y ventilados, alejados de fuentes de calor, y revisar de forma periódica las conexiones de gas y electricidad.

Importancia de los sistemas de detección temprana

“Una solución clave de prevención es contar con un sistema de protección monitoreado, como detectores de humo, que pueden marcar la diferencia ante un incidente”, explicó Cecilia Soto, gerente de Comunicaciones y Marca de Verisure Perú.

Estos dispositivos permiten detectar de forma temprana humo o fuego y alertar tanto a los ocupantes como a una central de monitoreo para una respuesta rápida, especialmente en temporada de vacaciones.

Deshidratación y exposición al sol

Permanecer en casa no elimina el riesgo de deshidratación, que se incrementa cuando las personas acuden a playas, piscinas o realizan actividades al aire libre.

La exposición prolongada al sol, la falta de hidratación y el consumo de alcohol pueden causar mareos, fatiga, descompensaciones e incluso golpes de calor, aumentando el riesgo de accidentes dentro y fuera del hogar.

Recomendaciones clave para el verano

Especialistas sugieren:

  • Beber agua de forma constante, incluso sin sensación de sed.
  • Evitar la exposición directa al sol entre 11:00 a.m. y 4:00 p.m.
  • Usar bloqueador solar, gorros y ropa ligera.
  • Ventilar la vivienda temprano por la mañana o al anochecer.
  • Supervisar permanentemente a niños y adultos mayores en piscinas.