Es uno de los métodos anticonceptivos más efectivos, tiene un precio medio y solo hay que cambiarlo una vez cada tres años. Sin embargo, el implante subcutáneo también es uno de los menos demandados en las consultas.
Especialistas españoles de la Sociedad Española de Contracepción (SEC) y del Hospital Quirónsalud Sur, analizan cómo funciona y por qué muchas mujeres aún no lo conocen.
"Los métodos anticonceptivos reversibles como los DIU o los implantes tienen una gran ventaja: son muy efectivos (con un 99 por ciento de eficacia) porque no dependen de que la usuaria se acuerde", explica el ginecólogo Modesto Rey Novoa de la SEC.
El implante subcutáneo consiste en una varilla de unos pocos centímetros que se coloca en el brazo no dominante (en el izquierdo en el caso de las diestras, y el derecho en el caso de las zurdas). Aunque normalmente son los médicos de cabecera los que recetan anticonceptivos como la píldora o el anillo, en este caso, se realiza en la consulta del ginecólogo a través de una pistola especial y se coloca entre el bíceps y el tríceps.
A los 3 años, el dispositivo caduca y la mujer tiene que acudir de nuevo a la consulta para que se lo retiren. En este caso, sacarlo es un poco más complejo: "Se extrae con anestesia local, se hace una incisión de 3 o 4 milímetros y se moviliza un poco desde fuera con una pinza", explica Rey. Sin embargo, durante esos 3 años, la paciente no tiene que acordarse a diario (como en el caso de la píldora) o de manera mensual (como en el caso del anillo) para estar protegida contra un embarazo no deseado. Eso sí, este anticonceptivo no protege de enfermedades de transmisión sexual, por lo que no es adecuado para personas que no tengan una relación estable.
El método menos popular. La doctora Carmen Oteo Domínguez del del Hospital Quirónsalud Sur, desgrana tres motivos principales: el precio, la colocación ("la extracción es muy dolorosa porque se pega íntimamente a las fibras musculares del brazo, ya que lo llevamos durante 3 años") y la irregularidad de la regla.
Los mismos motivos desgrana el doctor Rey: "El hecho de que sea subcutáneo hace que para ponerlo o retirarlo haga falta un profesional". El implante solo tiene los gestágenos, mientras que la píldora es un combinado de estrógenos y gestágenos. Esto hace que en el primero haya un peor control del ciclo y que la regla pueda dejar de estar regulada o incluso, desaparecer algún mes. Esto no es malo en absoluto, pero "hay muchas mujeres a las que les retrae no poder saber exactamente cuándo tendrán los sangrados", explica el doctor.
El hecho de estar formada solo por gestágenos tiene otra ventaja: puede usarse en algunas etapas especiales: "No está contraindicado en lactancia, ni en HTA, ni en fumadoras, por tanto, se podría poner en cualquier paciente", zanja la doctora Oteo.

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