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Virgilio Martínez

Virgilio Martínez

¿No cocino comida peruana?

El público valora muchísimo el cariño por estos insumos de colores vivos, de formas distintas, con potencial gigante en cocina, y nosotros apreciamos un montón su interés y las ganas de saber más.

12 de Noviembre del 2016 - 08:40 Virgilio Martínez

Viajo a distintos lugares y cocino. A veces son cenas que llamamos “a cuatro manos”, donde se reúnen dos cocineros y piensan juntos un menú. A veces te invitan a ofrecer una cena en otra cocina. También están los demos, que son espacios armados como parte del programa de un congreso o encuentro, para que cocines en frente de un público, o hables de tu propuesta, tus proyectos, tu filosofía de trabajo o tus objetivos. Las modalidades pueden cambiar dependiendo de lo que se busca, y como cocinero, te toca adaptarte a la situación y tratar de sacarle el mayor provecho a la experiencia. Para mí, participar en cualquiera de estas es una oportunidad increíble para mostrar lo nuestro, lo que trabajamos duro en el restaurante en platos, sabores, texturas, pero, sobre todo, lo que tenemos en productos.

Han habido cenas a cuatro manos en las que mi equipo y yo hemos aparecido en otras cocinas con envases llenos de cosas que gente vería por primera vez en su vida. Y no te imaginas la satisfacción de ver sus caras cada vez que sacas un nuevo ingrediente. Papas nativas, ocas, mashwas, kañihua, quinuas de colores, yacones, hojas de stevia, muña, o hasta pedazos de tronco de huampo. Los miran, los agarran con las manos con cuidado, los examinan y preguntan.

Después, es un reto hablar ante el personal de servicio sobre cada uno para que lo logren transmitir a cada invitado. Y luego lo más importante, haces platos que engrandezcan a estos ingredientes y que hagan que la gente esté, sobre todo, feliz.

Hemos hecho demos de cocina en los que les mostramos como tratamos uno de estos productos en el restaurante, en casa. El público valora muchísimo el cariño por estos insumos de colores vivos, de formas distintas, con potencial gigante en cocina, y nosotros apreciamos un montón su interés y las ganas de saber más.

Así que cada viaje es una gran posibilidad de mostrar lo que tenemos en variedad de productos, que es increíble, pero también genera una gran responsabilidad de hacer lo posible porque sigan existiendo y, ojalá, los cocineros peruanos sigamos teniendo chances y participando en cuantas iniciativas existan para conservar espacios naturales y costumbres, y para seguir hablando de lo rico que es el país.

Por Virgilio Martínez - @virgiliocentral