Mientras los titulares de los medios y las redes sociales se ocupan de cómo deben llevar el cabello o vestir los estudiantes, algunas instituciones educativas de la sierra de La Libertad nos ofrecen otros temas de conversación. Allí se desarrollan experiencias de lectura y escritura que, sin mayor ruido mediático, ¡valen un Perú!
La I Feria Provincial de Escuelas Vitrina, realizada este 21 de octubre, en la institución educativa N° 80663 “César Abraham Vallejo Mendoza”, es una muestra de ello. En medio de la lluvia y de destellos solares, el plantel ubicado en Santa Cruz, distrito de Carabamba, se convirtió en escenario de encuentros con el aprendizaje y sus evidencias. Allí se reunieron docentes y estudiantes de seis instituciones para compartir lo aprendido en sus aulas.
“De la lectura a la creación: leemos, escribimos y comunicamos” fue el lema de esta feria. Vimos trompos lectores, carteleras, pizzas lectoras, ponchos y bufandas lectoras, y tantas otras producciones. Aquellos productos nos mostraban cómo los estudiantes trasladaron su comprensión a la madera de la zona, a los cartones, a las telas y a cuanto material se tuviera a la mano. Fue una fiesta de aprendizajes que reunió a escuela, familia y comunidad.
CREACIÓN COMPARTIDA
He aquí un ejemplo que nos permite apreciar mejor ese encuentro: los estudiantes leyeron textos de autores diversos (locales, nacionales e internacionales) y recogieron la información que podía ser compartida. Luego la convirtieron en un nuevo texto que, esta vez, encontró su lugar en un bordado o en un cartón o en una madera. Para hacerlo posible, estudiantes, docentes y familias trabajaron juntos y prolongaron la lectura en una experiencia de creación compartida.
¿Qué nos muestran estas producciones? La profesora Tania Morales Flores, impulsora de la iniciativa, destaca que hicieron visibles los procesos del aprendizaje. “Importaba conocer qué leyeron y comprendieron los estudiantes, qué crearon y cómo lo comunicaron. Mirar solo el producto terminado dejaría fuera la riqueza pedagógica de esta experiencia”, nos dice.
La maestra Tania valora el intercambio pedagógico entre las cinco instituciones visitantes y la anfitriona. Su principal aprendizaje es que innovar no depende exclusivamente de materiales costosos. Requiere planificar con propósito, adaptar estrategias al contexto y ofrecer oportunidades para comprender, crear y comunicar. El trabajo conjunto entre docentes, escuelas y entidades acompañantes amplía las oportunidades de aprendizaje.
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HUELLAS DOCENTES
La maestra Sussy Tacanga Montes, líder del proyecto “Una apuesta conjunta por la lectura y la escritura”, destaca el crecimiento de las maestras. Desde la Gerencia Regional de Educación de La Libertad, reconoce sus avances pedagógicos. También valora la confianza que han ganado para gestionar, crear y tomar decisiones. “Compartir con orgullo lo que hacen en las aulas expresa ese crecimiento”, afirma con satisfacción.
Para la especialista, la feria muestra que el esfuerzo del proyecto regional UACLE está dando buenos frutos. Aun con dificultades y recursos limitados, las maestras despiertan el gusto por leer y motivan a escribir. También ofrecen oportunidades para que los estudiantes expresen sus ideas. “Este hecho nos invita a mirar más allá de los resultados que habitualmente recogen las evaluaciones estandarizadas”, advierte la maestra Tacanga.
Comprender el entorno, expresar ideas, crear y participar con mayor seguridad son aprendizajes para la vida. Una Escuela Vitrina es una comunidad educativa que comparte lo aprendido e inspira a otras a emprender experiencias semejantes. Cuando una maestra inspira a sus estudiantes, a sus colegas y a su comunidad, la huella de su trabajo trasciende y los aprendizajes transitan más allá de los muros.
ESFUERZO COMPARTIDO
Vaya mi reconocimiento a la profesora Tania Morales Flores y al director César Ruitón Carrasco, quien respaldó la iniciativa. También a las autoridades y especialistas de la UGEL de Julcán: María Jesús Alcántara Castro, Aidé Reyes Castillo, Eber Pérez Vázquez y Mario Víctor Carhuallay Nureña. Su apoyo acompañó el esfuerzo docente que hizo posible esta valiosa experiencia de intercambio provincial.
Este reconocimiento alcanza también a las maestras Sussy Tacanga Montes y María del Rocío Soto Narváez, especialistas de la Gerencia Regional de Educación. Su acompañamiento se sumó al respaldo de los directivos y al compromiso de los docentes. El entusiasmo de los estudiantes y el apoyo de las familias completaron ese encuentro. Lo vivido en la feria expresa el valor de este esfuerzo compartido.
Mientras los debates sobre la apariencia estudiantil ocupan los titulares y las conversaciones, experiencias como esta merecen nuestra atención. Hay maestros(as) que hacen de la lectura, la escritura y la oralidad oportunidades para aprender y participar. Reconozcamos este esfuerzo. Una educación capaz de transformar vidas se construye también allí, entre libros, bordados y manos que trabajan juntas.
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Escuelas Vitrina: eco de aprendizajes
¿Qué ocurre cuando las escuelas comparten lo que aprenden? La I Feria de Escuelas Vitrina, realizada en Carabamba, nos demuestra que se lee y escribe para aprender y comunicar.