La pobreza multidimensional demuestran que la medición monetaria basada solo en ingresos no refleja las carencias estructurales que enfrentan millones de hogares peruanos en salud, educación, vivienda, empleo y servicios como agua potable, saneamiento y conectividad.
Según el Observatorio Económico, Financiero y Social de la Universidad de Lima, basado en la metodología de la Universidad de Oxford, en un año decisivo para el país, con elecciones presidenciales, congresales, regionales y municipales, se debe considerar que la pobreza en Perú tiene dos mapas que rara vez se superponen.
Así, señala que solo el 14% de la población (unos 4 millones 800 mil personas) es pobre tanto por ingresos como por carencias en servicios esenciales.
En contraste, 6 millones 200 mil (18%) enfrentan privaciones severas sin ser considerados pobres por ingresos; mientras que otros 4 millones 600 mil (13.6 %) no logran cubrir una canasta básica, pese a contar con servicios básicos.
Monetaria
En tanto, según el referido observatorio, la pobreza multidimensional alcanza el 69.3% en las zonas rurales, frente al 39.3% de la pobreza monetaria.
“En la sierra y selva, las carencias en vivienda, agua segura, saneamiento o conectividad pesan más que el nivel de ingresos. La medición monetaria no logra capturar la magnitud de estas privaciones”, según Guillermo Boitano, director de la Carrera de Economía de la Universidad de Lima.
Por ejemplo, en el Cusco, la pobreza multidimensional (49.1%) casi triplica a la monetaria (18.5 %). Es decir, los ingresos mejoran, pero las carencias estructurales siguen.
En la costa urbana, la vulnerabilidad se asocia al costo de vida y la informalidad: en Lima Metropolitana, el 21% de la población es pobre solo monetariamente; mientras que, en el Callao, la pobreza monetaria (33.9 %) duplica ampliamente a la multidimensional (11.5 %).





