Arequipa: Conoce la verdadera historia de la canción "Mambo de Machahuay"

Manuel Guzmán Collado, José Manuel del Carpio y Alejandro del Carpio, son los auténticos autores de letra y música de este huayno arequipeño, castillaño y machahueño, para más señas.

27 de Noviembre del 2015 - 15:45 » Textos: Nery Alemán » Fotos: Nery Alemán

Cada una de las seis coplas del verdadero Mambo de Machahuay, hablan sobre episodios vividos en los años 50 por quienes pintan canas pero a pesar de todo, recuerdan con nitidez cómo fueron compuestos aquellos versos, hoy distorsionados por la mayoría de quienes los interpretan en escenarios del Perú y otros países.

Dos leyendas vivientes de este biodiverso distrito ubicado en la provincia de Castilla (Arequipa), le contaron a Correo la verdad de esta canción y cómo les fue arrebatada la autoría a sus creadores.

Alipio del Carpio y Plácides Calle, superan los 80 años de edad, eran por entonces del grupo de jóvenes partícipes de las serenatas congregadas por quienes ya se encaminaban a la adultez.

José Manuel del Carpio, Manuel Guzmán Collado y Alejandro del Carpio, formaban parte de las infaltables tertulias musicales y casi todos viajaban a Arequipa y Lima por uno y otro motivo. Así se percataron del frenesí desatado en las ciudades por el mambo del cubado Pérez Prado.

Una de esa noches de parranda uno de ellos tarareó “rico, rico mambo, que rico mambo” y el otro le agregó “rico mambo de Machahuay” pues estaban es su ambiente natural de huaynos a ritmo de violín y guitarras.

Así nació la estrofa “Mambo que rico mambo, mambo de Machahuay”. Acostumbrados a relacionar las letras de las canciones con el amor, no tardaron en caer en la cuenta de que debería ser Juanita parte de la inspiración agregada al tonito pegajoso tarareado por los presentes.

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Aquella noche de carnaval de 1950 y algo más, quedaron fijadas entonces las dos primeras coplas: “Agua de Puyurca, dejame pasar, voy a Machahuay en busca de amor” y “Desde Lima vengo a mi Machahuay, a bailar el mambo en mi Cotanay”.

Puyurca es un ojo de agua nacido de las filtraciones del nevado Coropuna y hasta hoy está en el paso de quienes van por el camino de herradura a Viraco mientras Cotanay es el valle irrigado por estas aguas y hacia allí se dirigía cada tarde Manuel Guzmán, al terminar sus clases como profesor del colegio.

No tardaron en nacer los dos siguientes versos populares: “Abreme la puerta Juanita yo soy, vengo por las cartas, mañana me voy”. Juanita Rosas, la musa de los músicos, era una hermosa joven veinteañera crecida en Lima pero cuya abuela machahueña la tuvo en su casa durante un año.

“Amarra tu perro no vaya morder, que a la media noche tengo que volver”, el contenido pícaro de este mensaje evidencia cuan flechados estaban adolescentes, jóvenes y no tan jóvenes de la belleza de Juanita.

Alipio del Carpio, casi en secreto, compuso otras dos coplas: “No tengo a nadie solterito soy, solo pertenezco a mi corazón” y “Que triste sería el irme de aquí, sin llevar recuerdo de tu corazón”. Cuando deja salir los acordes de esos recuerdos, don Alipio sonríe mucho y acepta que estuvo enamorado de la dama mucho tiempo, como casi todos sus paisanos y viraqueños asiduos en las serenatas.

Unos años después, escucharon en Radio El Sol su canción en la voz de Luis Abanto Morales y la supuesta autoría de Luis Pizarro Cerrón, de quien luego sabrían que pasó por Viraco y copió el bambo para luego ponerlo en vinil y fue así como ganó fama mundial.

Los Jaivas de Chile, fueron quienes mayor interés le pusieron y hasta hoy puede verse que este ritmo congrega a miles de amantes del folclor latinoamericano en conciertos impensados para el Perú y para Machahuay de dondees oriundo.

El alcalde de este distrito, Reynaldo Taco, anunció a través de Correo su propósito de congregar a un grupo musical dispuesto a asumir el reto de reafirmar los orígenes del mambo de Machahuay, con “h” y no con “g” como también se ha distorsionado.

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