Travieso, inquieto y pelotero, así era Robert Muñoz antes de convertirse Mayor de la PNP y saltar a la fama como cantante junto a su grupo “Clavito y su chela”.
Si los adolescentes de esta generación mienten, mendigan y hasta roban para pagar los juegos en internet, Robert Muñoz Farfán, sacaba sencillo del monedero de su madre para jugar fútbol.
“Se pagaba una apuesta y de algún lugar tenía que salir”, confiesa mientras gira la mirada hacia a su madre, Senobia, quien asiente las travesuras de su hijo con una ligera sonrisa.
Para no perder la confianza y sobre todo para tener la conciencia tranquila, Muñoz revela que tuvo que acogerse a la confesión sincera y anticipada ante su madre.
Con estas declaraciones, uno de los cantantes más famosos y solicitados del Perú, nos abrió las puertas de su hogar en Paucarpata - Arequipa.
INFANCIA. Robert es el mayor de 2 hermanos. Nació en Lima, pero sus padres decidieron trasladarse a Arequipa cuando él tenía 5 años. Su infancia no fue del todo feliz, debido a la recesión económica y la inflación que vivió su familia con el gobierno de Alan García Pérez.
“Mi madre me daba la propina exacta. No recuerdo cuánto sería porque era en intis, pero me daba para el pasaje de ida y vuelta y, para el sánguche”, recuerda.
También trae al recuerdo las veces que tuvo que colgarse en las combis de Paucarpata para llegar a tiempo al colegio Tupac Amaru, en el Cercado. “Quizá muchos no conocen la pobreza, pero gracias a la pujanza de mi padre hemos tenido alimentos y un techo. Quizá nos quiso dar todo, pero nos dio lo que necesitamos, mucho amor. Mi padre con solo secundaria completa hizo bien las cosas, dijo, voy a tener a los hijos que pueda mantener y así lo hizo”, narró Clavito, y se quebró en llanto.
Robert Muñoz no puede evitar las lágrimas al hablar de su padre. De sus labios solo brotan palabras halagadoras y de agradecimiento.
Ciro Muñoz, padre del cantante, nació en Chumbivilcas -Cusco, pero a los 2 meses quedó huérfano de padre y madre. Fue criado hasta los 12 años por uno de sus tíos, luego fue entregado a una familia de japoneses. Desde esa edad creció con la disciplina de los ortodoxos. Y claro, Clavito y sus 2 hermanos crecieron con la misma disciplina y severidad que a veces incluía el látigo.
“Estoy orgulloso de tener un padre de primera línea, hizo mejor las cosas que una persona con estudios superiores”, agrega, mientras observa a Ciro, quien solo escucha sin interrumpir.
Clavito aprecia su esfuerzo, valora el sol a sol que ganó e invirtió en sus hijos. “Nosotros crecimos y estudiamos gracias a la fotografía. Mi padre nos educó con amor y rigor a la vez”, agrega, como un niño orgulloso por su súper héroe.
GALLO. “Clavito” no fue el único apodo del cantante que este año sueña con la internacionalización de su música. Los amigos de la infancia, lo llamaron “pelito”, “gallo” y hasta “trinchudo”.
“Le encantaba jugar pelota y aveces terminaba peleando, pero solo con jovencitos más grandes que él, no se metía con niños más pequeños que él”, cuenta Senobia Farfán, mamá de Robert. Dice que esta fue la razón de su apodo “gallo”.
Una tarde de juego terminó en una gresca. Robert retornó a su casa a cambiarse con el zapato más grueso que tenía para patear al muchacho flaco y alto que le había provocado el sangrado en la nariz. “Estaba furioso y ensangrentado. Salió corriendo de la casa, lo alcanzó, se colgó por la parte posterior y lo tumbó. Luego movió su cabeza para que la sangre chorree en el rostro del jovencito”, contó entre risas, la madre del entonces adolescente osado.
Los sobrenombres de pelito y trinchudo fueron a consecuencia del cabello erizo que aún mantiene el cantante. Incluso el apodo que lo llevó a la fama “clavito”, está relacionado con su cabello.
COMPOSITOR. Clavito siente y reconoce que es más compositor que cantante. Su primera creación fue “Gatito Felix”, en honor a un amigo que acababa de fallecer. “Tenía 8 años y me hizo ver que podía componer”, recuerda Muñoz.
Con el tiempo, Robert se apasionó más por la música y fue parte de varios grupos dedicados por el ritmo latinoamericana como Yachay y Amarus junto a sus amigos Víctor Peralta, quien también hace música en Alemania y Gilber Escarsa, quien es parte de un conservatorio de música.
“Ellos se preocupaban más por el cajón, por la melodía y yo más por las letras”, narra Muñoz. Al notar el don que poseía el hijo mayor de la familia, el patriarca de la casa le regaló lo que sería su primera guitarra.
ÉXITOS. Clavito confiesa también que algunos de sus éxitos musicales los compuso hace muchos años y en un ritmo de balada. Sin embargo, debido a la orquesta de Latim Polis que formó en Huancayo en el año 2002, cuando todavía se desempeñaba como efectivo al mando del general Alfaro Zúñiga, sus temas fueron acondicionados a cumbia.
Fue en el año 2014 que Robert decidió concretar uno de sus sueños, la música. Solicitó licencia a la Policía, para dedicarle el 100% de su tiempo a lo que también lo apasionaba, componer y cantar.
“Quizá nadie se arriesgaba a invertir en mí, porque mis composiciones eran baladas, entonces al hacer la fusión con la cumbia había que hacer adecuaciones. Tuve que esperar más de 20 años y ahorrar para hacer mi propia inversión”, revela el cantante.
En el 2015 sus canciones sonaron en todas las radios, la gente coreaba sus temas en cuanta presentación realizaba. Desde entonces su agenda está recargada, el celular no deja de sonar, pero se da tiempo para disfrutar de su viejito y viejita cómo Robert llama a sus padres.
El cantante que sueña con ganarse el corazón de los peruanos, asegura que la fama no hará que cambie su humildad, su sencillez, sus raíces. Durante esta entrevista, Robert volvió a recorrer las calles tradicionales de Arequipa, disfrutó del refresco de maracuyá, del queso helado y hasta volvió a tomarse fotos en la Plaza de Armas.
Recordó que durante las vacaciones de escolar vendió periódicos. Contó que durante su servicio en la Policía no le agradó mucho ser el jefe de la Unidad de Tránsito. Considera que es hasta un poco cruel el poner papeletas. “No es que el Policía de Tránsito quiera sacar ventaja por el porcentaje que le corresponde, sino existe la productividad y si el efectivo no coloca la papeleta, quiere decir que todo es perfecto y los conductores no infringen las reglas…”, dijo.
El autor del éxito, “¿Por qué serás así?”, alista nuevas canciones como “Patiecito aquél”, para recordar a los amigos de la infancia y las lecciones de su padre.

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