Doña Elsa se refugia en la Biblia, pues siente que es la única manera de soportar el interminable dolor. Para sentarse y pararse se demora más de cinco minutos. (Foto: GEC)
Doña Elsa se refugia en la Biblia, pues siente que es la única manera de soportar el interminable dolor. Para sentarse y pararse se demora más de cinco minutos. (Foto: GEC)

El dolor de una persona aflora cuando ve sufrir a los suyos, pero si se trata de su mamá, se hace incontrolable. Es el caso de Luis Vilca Quispe, un joven que dejó de estudiar su carrera en Senati, no solo por la cuarentena que provocó la pandemia de la COVID-19, sino también porque la salud de su madre, Elsa Quispe Coa, empeoró y tiene que cuidarla. Ella espera ser operada de la cadera desde que inició la emergencia sanitaria.