Ceferino Huanqui Duran (67) estira los brazos y se agarra las manos para agradecer, con voz baja, el encontrarse con vida. En su rostro lleva la marca del instante en que quedó paralizado y que ahora le recuerda que pudo haber muerto durante una tarde lluviosa.
El lado derecho del rostro de Ceferino presenta quemaduras de consideración, según el poblador, provocadas por el impacto de un rayo durante la noche del último lunes. Él vive solo en la parte alta del sector de El Pajonal, en el distrito de Mollebaya, y durante las fuertes precipitaciones registradas ese día, sacó una lampa para desviar el agua que amenazaba con ingresar a su vivienda.
Mientras hacía una zanja, en medio de la oscuridad y la copiosa lluvia, sintió un fuerte estruendo, seguido de un resplandor que lo paralizó haciendo que perdiera la conciencia y cayera el sueño mojado.
Al despertar, sintió un fuerte dolor en el rostro, se levantó e ingresó a su casa.
“Sentía que la cara me quemaba, todo estaba hinchado y no podía hablar bien”, narró el hombre de avanzada edad que no cuenta con un trabajo estable.
Así, herido, permaneció en su vivienda hasta que el último miércoles recibió la visita de uno de sus vecinos quien al ver la lesión que tenía, lo trasladó en una motocicleta hacia el hospital Honorio Delgado Espinoza.
“Nunca antes me había pasado algo así, Jamás. Solo recuerdo haber tenido mi lampa en las manos y luego se encendió el cielo, no recuerdo más. Yo no quería venir al hospital, pero mis vecinos me obligaron al ver mi herida”, dijo el hombre de casi 7 décadas que permanece sobre una camilla del área de emergencia del nosocomio regional.
Ceferino, quien tiene los ojos tapados con una gasa, asegura que no tiene familia, insiste que vive solo en el Pajonal y solo espera la visita de los vecinos que lo ayudaron y con quienes se encuentra agradecido.





