COLABORACIÓN: BORIS DEL CARPIO
Rodrigo Montoya Rojas (Puquio, Lucanas, Ayacucho) es antropólogo y escritor; fue catedrático en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y profesor visitante en universidades de Europa. Sus investigaciones abordan la dimensión económica, política y cultural de la articulación del capitalismo y pueblos indígenas desde la segunda mitad del siglo XIX hasta hoy.
Su libro “Perú. Volver a empezar. Promesa incumplida de la República-Estado-Nación” es el primero de tres volúmenes. El segundo es un estudio de los tres capitalismos de la historia del Perú desde 1850 hasta ahora y el tercero sobre qué hacer en relación a lo que nos espera en el siglo XXI. Presentó su obra en el Festival del Libro que se realiza en Arequipa hasta el 12 de setiembre.
¿En qué consiste la “promesa incumplida” que menciona en su libro?
La independencia creó la República, por decreto. No hubo en el Perú un ejército que pelease por esa República, sino cuando apareció San Martín. Los peruanos que se rebelaron desde 1808, fueron asesinados por los que después fueron nuestros primeros presidentes. Para Europa y el mundo, la palabra clave para entender la “república” es el interés común. Eso no se cumplió nunca, hoy menos que antes. “Promesa incumplida” proviene de esa frase de Jorge Basadre, quien conoció Europa, donde la educación y la salud eran públicas. Pero nosotros, ¿qué tenemos? La salud está privatizada y los pobres médicos de los hospitales públicos trabajan en duras condiciones. Yo soy un ciudadano víctima del sistema de salud que tiene que rogar al Ministerio de Salud para recibir la mínima atención.
¿Cuáles son sus propuestas para superar las crisis endémicas que vive el país?
Comenzar de nuevo. Un maravilloso adagio africano, dice: “Si no sabemos hacia dónde vamos, volvamos al punto de partida para saber de dónde salimos”. Para nosotros, ese punto de partida fue 1823, con los incas, por un lado, y los españoles, por otro. Olvidaron a los incas y solo pensaron en los españoles. Después, llega el capitalismo. “Volver a empezar” quiere decir: volvamos a 1823 y pensemos qué nos dejaron los incas, aprender del pasado. En los incas no había hambre, mientras Europa en el siglo XVI sufría hambruna. Los incas nos enseñaron a manejar el agua de las montañas. Esa agua empieza a perderse, los nevados comienzan a desaparecer. ¿Qué pasará cuando nos falte el agua?
¿Cómo explica que el país haya tenido tantos presidentes en diez años?
La incompetencia del régimen político, la inconsistencia de la democracia y de lo que es la República. En Estados Unidos, un ejemplo de república, nunca ha habido un golpe de Estado. La historia del Perú está plagada de ellos. Dictaduras que no cumplieron con la Constitución que establece elegir un presidente cada cinco años. Aquí, si no me gusta un presidente y no defiende los intereses de mi familia y míos, lo saco y punto, con apoyo de las fuerzas armadas. Nada garantiza que la señora presidenta Keiko Fujimori cumpla cinco años de gobierno.
¿Qué lecciones nos dejó Arguedas?
Junto a Mariátegui, son las luces que iluminaron mi formación. En 1928, Mariátegui trazó una visión global del Perú. Arguedas nos da la misma visión desde la literatura. Comienza con los cuentos de “Agua”; luego sus novelas “Yawar Fiesta”, “Los ríos profundos”, “Todas las sangres”. Su último libro fue “El zorro de arriba y el zorro de abajo”, sobre el capitalismo en Chimbote. Los tengo a los dos como faros y mis tres libros apuntan a lo mismo en estos últimos 50 años.
En su libro, usted formula la pregunta: “¿Será verdad que el Perú es una nación?”
Mi respuesta es no. En el libro doy razones. Los pueblos andinos y amazónicos dicen: “Somos naciones que no están tomadas en cuenta”. Los españoles encontraron unas 600 naciones en América y unas 300 en el Perú. Los griegos, españoles, franceses, ingleses, árabes tenían sus naciones. Han pasado más de 500 años; en el Perú hay más de 60 naciones y políticamente se deberían reconocer sus derechos.
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