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POR: SARKO MEDINA
“Mónica, más allá de la muerte” es una película arequipeña que ha cumplido 20 años de estrenada y su director sigue activo, teniendo un nuevo proyecto en proceso y que fue presentado esta semana.
Se lanzó el proyecto “Me compré una mamá”. ¿Puedes adelantarnos algo de la película? “Me compré una mamá” es una historia profundamente humana que nace desde la mirada de una niña que ha crecido en la calle y que, a pesar de su realidad, conserva una imaginación poderosa. Ella cree que puede comprar el amor que nunca tuvo, y desde esa premisa construimos una película que mezcla crudeza y ternura. No es solo una historia sobre abandono, sino sobre la necesidad universal de ser querido. Visualmente, tendrá momentos muy luminosos, casi oníricos, contrastando con una realidad dura. Es una película que busca conmover, pero también dejar una reflexión sobre cómo miramos a la infancia más vulnerable.
Se han cumplido 20 años del estreno de “Mónica”. “Mónica” ha tenido una vida que supera lo que imaginé en su momento. Con el paso del tiempo, se ha convertido en una referencia emocional para muchas personas. Lo más valioso es que sigue conectando con nuevas generaciones, lo que demuestra que las historias sinceras no caducan. Creo que su trascendencia radica en la honestidad con la que fue hecha. No intentaba ser grandilocuente, sino auténtica, y eso permitió que el público la adoptara como propia. Hoy la miro con gratitud, porque marcó un punto importante en mi camino como cineasta.
¿Cómo nació esta pasión por el séptimo arte en ti? Nació de manera muy intuitiva. Desde pequeño sentía una fascinación por contar historias, por observar a las personas y tratar de entender sus emociones. El cine apareció como una forma natural de unir imagen, sonido y sentimiento. No fue una decisión repentina, sino un proceso. Poco a poco fui entendiendo que el cine no solo era entretenimiento, sino una herramienta poderosa para generar empatía y cuestionar realidades. Esa idea es la que me sigue moviendo hasta hoy.
¿Cuáles son tus referentes cinematográficos? Tengo referentes muy variados, desde el cine clásico hasta propuestas más contemporáneas. Me interesan mucho los directores que logran construir universos emocionales sólidos, donde los personajes son el eje de todo. Más que nombres específicos, me inspiran las obras que logran permanecer en la memoria del espectador. También encuentro inspiración fuera del cine: en la literatura, en la música, en la pintura y en las historias cotidianas. Todo eso termina alimentando mi forma de narrar.
¿Cuál es el estado en que sientes que está el cine peruano en estos momentos? El cine peruano está en un momento interesante, con una diversidad de miradas que antes no era tan visible. Hay nuevas voces que están contando historias desde distintos territorios y realidades, lo cual es muy valioso. Sin embargo, aún existen retos importantes, sobre todo en términos de financiamiento, distribución y acceso a públicos más amplios. Creo que el desafío está en consolidar una industria sostenible sin perder la identidad. Hay talento, hay historias y hay ganas; ahora el reto es seguir construyendo espacios para que ese cine pueda crecer y llegar más lejos.
PERFIL
Roger Acosta Escobar. Actualmente desarrolla su cuarto proyecto importante: “Me compré una mamá”, producción íntegramente arequipeña sobre una niña de la calle que cree poder comprar el amor que nunca tuvo.