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Educadora por la UNSA con especialidad en Idiomas y Metodologías Activas, nos habla de las diferentes metodologías necesarias para insertar la enseñanza de idiomas como una herramienta que brinde también identidad. Su nuevo libro también se presentará en la Feria Aleergrate que se prepara para el mes de mayo en la ciudad.
¿Cómo nacieron los personajes en Fluffy y qué enseñan? Fluffy y los personajes que lo acompañan nacen desde mi experiencia como docente en la primera infancia. En el aula, los niños viven emociones intensas que muchas veces no saben cómo expresar ni gestionar. A partir de esa necesidad, surge Fluffy como un personaje cercano y acompañante, que guía a los niños en el reconocimiento de sus emociones. Este libro enseña principalmente a respirar como una herramienta sencilla pero poderosa para calmarse, autorregularse y conectar con lo que sienten. Más que un cuento, es una propuesta pedagógica que busca promover el bienestar emocional desde los primeros años de vida.
¿Por qué es importante enseñar a respirar a los niños en dos idiomas? El enfoque bilingüe responde a mi formación como docente de idiomas y a la realidad de muchos niños que aprenden inglés desde pequeños. Enseñar a respirar en dos idiomas no solo fortalece el aprendizaje lingüístico, sino que permite asociar el idioma con experiencias significativas. Cuando un niño aprende vocabulario vinculado a su bienestar, el aprendizaje se vuelve más profundo y duradero. Además, se promueve una educación integral donde el idioma no es solo académico, sino también una herramienta para la vida.
Tu libro “Hampina Wasi: Niños Medicina”, tiene título en quechua. “Hampina Wasi” fue una experiencia significativa porque me permitió conectar con nuestras raíces culturales. El uso del quechua busca revalorar nuestra identidad y acercar a los niños a la riqueza de nuestras lenguas originarias. Este libro nace desde una mirada educativa y social, integrando saberes tradicionales con el aprendizaje infantil. Escribirlo implicó un proceso de respeto y reflexión de la mano de mis niños, entendiendo que la educación también debe ser un puente entre cultura, identidad y conocimiento.
¿Qué diferencias encuentras en cómo aprenden los niños del campo y de la ciudad? Más que diferencias en la capacidad de aprendizaje, encuentro diferencias en el contexto. Los niños del campo tienen un vínculo cercano con la naturaleza y una imaginación basada en su entorno, mientras que los de la ciudad están más expuestos a estímulos tecnológicos. Sin embargo, ambos aprenden mejor cuando se sienten seguros, motivados y acompañados. Esto refuerza la importancia de que el docente adapte sus estrategias al contexto y genere experiencias significativas.
¿Cómo sientes tu evolución como escritora y qué novedades preparas a futuro? “Luna Escarlata” marcó el inicio de mi camino como escritora. Con el tiempo, he orientado mi trabajo hacia un propósito más educativo y social. Hoy siento que integro mejor la pedagogía, la emoción y la infancia en mis propuestas. A futuro, deseo seguir creando materiales que acompañen el desarrollo emocional de los niños y niñas, integrando lectura, juego y aprendizaje significativo, manteniendo siempre un enfoque humano y transformador.
PERFIL
Stephany Cano Cornejo. Estudió Educación en la Universidad Nacional de San Agustín, con especialidad en Idiomas. Segunda especialidad en Metodologías Activas. Maestrante en Docencia Universitaria. Autora de “Luna Escarlata” (2021), “Hampina Wasi: Niños Medicina” (2022) y “Fluffy y la magia de respirar” (2026).