La muerte de un hombre de 57 años en la comunidad de Quillcaccasa, en Ayacucho, dejó en evidencia la situación de abandono en la que quedó su madre de 90 años, quien no tenía a nadie que la ayudara a afrontar el sepelio. La avanzada edad de la mujer y la falta de apoyo familiar hicieron imposible que pudiera trasladar el ataúd de su hijo hasta el cementerio local.

Ante esta situación, efectivos de la Policía Nacional del Perú del puesto de auxilio de la zona decidieron intervenir y brindar apoyo. Los agentes acompañaron el cortejo fúnebre y cargaron el féretro durante aproximadamente dos kilómetros, recorriendo a pie el trayecto hasta el camposanto de la comunidad.

El gesto fue presenciado por vecinos y rápidamente se difundió en redes sociales, donde cientos de usuarios destacaron la acción como una muestra de humanidad y vocación de servicio. Para muchos, la escena reflejó una realidad frecuente en zonas rurales: adultos mayores que enfrentan la pérdida y la soledad sin respaldo familiar ni estatal.