La enfermedad renal crónica se ha convertido en una amenaza creciente para la salud pública en Junín. Cada año aumentan los casos, sobre todo los asociados a diabetes e hipertensión, y la capacidad de atención para hemodiálisis ya ha sido superada en la región. Así lo advirtió la licenciada Rosana Chahuayo, coordinadora regional de la Estrategia de Daños No Transmisibles y Enfermedades Raras y Huérfanas de la Dirección Regional de Salud (Diresa).

En la región, seis de cada mil habitantes padecen diabetes mellitus tipo 2, lo que representa 8 057 pacientes. A ello se suma una prevalencia de hipertensión arterial del 16,7 %. “Estas dos enfermedades son las principales causas de que los pacientes lleguen a enfermedad renal crónica estadio 5”, explicó la especialista, refiriéndose a la fase más grave, cuando el riñón deja de funcionar y se requiere diálisis.

El tratamiento representa una carga económica considerable. En el país, cada paciente en hemodiálisis demanda entre 25 mil y 35 mil soles al año. “Es un tratamiento altamente costoso y muy incapacitante para el paciente”, precisó Chahuayo, señalando que muchas personas deben depender económicamente de sus familias debido a la imposibilidad de continuar trabajando.

La oferta de atención no es suficiente, según la especialista, quien especifica que en Junín, solo tres hospitales públicos realizan hemodiálisis: Hospital Carrión, Demarini Caro en Chanchamayo y EsSalud; mientras que el resto de servicios son privados y elevan aún más los costos. “Nuestra oferta para hemodiálisis ha rebasado totalmente la demanda”, advirtió, indicando que varios pacientes han tenido que migrar al sector privado para continuar su tratamiento.

“En el tema de diabetes e hipertensión tenemos un incremento entre el 2% y 3% anual”, detalló. Esta tendencia impacta directamente en el aumento de pacientes con daño renal progresivo, especialmente en zonas como Huancayo, Concepción, Satipo y Chanchamayo.

Uno de los aspectos más preocupantes es el cambio en el perfil etario que se viene registrando en la región. “Antes se veía que los pacientes eran adultos, pero ahora tenemos niños de 8 y 10 años con diabetes tipo 2”, reveló la especialista, quien informa que el sedentarismo, el consumo de alimentos ultra procesados y bebidas azucaradas están influyendo en diagnósticos cada vez más tempranos, cuando antes estas enfermedades se detectaban principalmente en mayores de 40 años.

Según Essalud, el 30% de niños obesos tiene riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. (Foto: Shutterstock)
Según Essalud, el 30% de niños obesos tiene riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. (Foto: Shutterstock)

Entre los síntomas de alerta figuran la retención de líquidos, hinchazón en pies y piernas, sangre en la orina, cansancio extremo y debilidad. En casos avanzados, el riesgo es alto. “La esperanza de vida en un paciente dializado disminuye casi en un 70 %”, sostuvo, enfatizando que el tratamiento no garantiza una recuperación total.

Ante este panorama, la especialista insistió en la prevención como principal herramienta. Recomendó una alimentación saludable basada en productos naturales, realizar al menos 30 minutos de actividad física diaria, reducir el consumo de sal y beber entre litro y medio y dos litros de agua al día, además de realizar chequeos anuales, especialmente en pacientes diabéticos, hipertensos u obesos.

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