Antes del fallecimiento del suboficial de la Policía Nacional del Perú (PNP) Erik Malpartida Madueño, su esposa, Yadira Arisa Rumi, denunció públicamente una presunta atención tardía e inadecuada en el Hospital Regional Hermilio Valdizán de Huánuco, establecimiento al que el efectivo ingresó por el área de emergencia el pasado 2 de enero.
La denuncia fue realizada cuando el agente aún se encontraba con vida, internado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y en estado crítico, con el objetivo de que se esclarezcan las responsabilidades por lo ocurrido durante las primeras horas de atención médica.
Según el testimonio de la esposa, el suboficial fue trasladado al nosocomio tras presentar un fuerte dolor de cabeza, vómitos y un notorio deterioro de su estado de salud luego de realizar actividad física.
No obstante, señaló que en el área de triaje se le habría indicado inicialmente que se trataría de una posible insolación, sin que se activaran de inmediato los protocolos correspondientes a un caso de alta prioridad, pese a que el paciente presentó convulsiones y un progresivo agravamiento de su condición.
Indicó que recién tras reiterados reclamos de los familiares se le practicó una tomografía, la cual confirmó una hemorragia intracraneal. Posteriormente fue internado en la UCI, donde días después se produjo su deceso.
Tras la muerte del suboficial, quien laboraba en el Departamento Antidrogas (DIRANDRO) de Huánuco, su esposa reiteró su pedido de justicia y exigió una investigación exhaustiva para determinar posibles responsabilidades. Señaló que el caso no debe quedar impune y que es necesario adoptar medidas correctivas para evitar hechos similares en el hospital Valdizano.




