Hugh West Bonilla: “Dije que no usaría una licencia falsa porque iría a la cárcel”

Se ratifica en denunciar que el consorcio que brindaba seguridad al Satt hacía trabajar a efectivos con licencias “bamba”
Hugh West Bonilla: “Dije que no usaría una licencia falsa porque iría a la cárcel”

Hugh West Bonilla: “Dije que no usaría una licencia falsa porque iría a la cárcel”

11 de Febrero del 2018 - 07:00 » Textos: Alex Martínez » Fotos: Cristina Aguilar

En esta última semana el consorcio Gen SAC, Taka Group SAC, Seviseal SAC, ha estado en el ojo de la tormenta. La empresa fue acusada de presentar documentación falsa cuando ofrecía el servicio de seguridad en el Servicio de Administración Tributaria de Trujillo (Satt), entre los años 2016 y 2017.

De acuerdo a lo que se ha denunciado, los representantes del aludido consorcio habrían hecho trabajar a varios de sus agentes con licencias para portar armas con datos que no eran verdaderos.

PESQUISAS. De acuerdo a la versión de la que en esa entonces era la gerente del Satt, Nelly Salvatierra Nontol, en este punto intervino la Superintendencia Nacional de Control de Servicios de Seguridad, Armas, Municiones y Explosivos de uso Civil (Sucamec), que tras una revisión de la documentación le confirmó que la misma era falsa, y fue por eso que se dispuso imponerle una penalidad económica al consorcio.

Fue un total de S/ 20,690 la penalidad que se aplicó a la empresa, pero tras el cese del cargo de Nelly Salvatierra, la nueva administración del Satt resolvió devolver el dinero al consorcio.

TESTIMONIO. Ahora bien, detalles de cómo es que estos agentes de seguridad brindaban el servicio con licencias que contenían documentación falsa, solo lo puede dar uno de ellos.

Y, en efecto, Correo ha logrado mantener contacto con uno de estos empleados del consorcio Gen SAC, Taka Group SAC, Seviseal SAC, el mismo que ha decidido dar testimonio de esta delicada situación.

Se trata de Hugh West Bonilla, quien aún conserva partes de la licencia falsa con la que brindaba servicio de seguridad en el Satt.

¿Cómo es que usted llega a trabajar como agente de seguridad en el Satt?

En octubre de 2016, yo estuve destacado en Sedalib por la misma empresa de seguridad y allí ya había problemas con las armas. Es más, estando yo allí hubo una intervención de Sucamec. Estoy hablando de la empresa Gen SAC. Entonces, uno de esos días que me encontraba de servicio llegó el gerente general de la empresa, Hugo Moncada, y me dice: ‘ahora vas a trabajar en el Satt’. Ok, le dije, y entonces trabajé hasta el 7 febrero de 2017, fecha en la que finalmente renuncio y me voy. Y, bueno, hasta ahora no me pagan.

¿En qué circunstancias descubre que las licencias para portar armas que les entregaba el consorcio eran falsas?

Lo que pasa es que desde el primer mes de trabajo empecé a sentir la presión por parte del gerente de la empresa Gen SAC para usar el arma de fuego, pero yo no podía usarla porque no tenía licencia. Me dijeron que los estaban presionando para que los agentes porten las armas y que teníamos que quedar bien. Entonces insistí en decir que no podía usar el arma porque no tenía licencia.

Es decir, en el Satt les estaban exigiendo a la empresa que sus agentes usen el uniforme de seguridad y porten sus respectivas armas. ¿Eso sucedía?

Sí, en la empresa ya nos habían hecho poner el uniforme y querían que tenga el arma. Que según ellos era ‘finta’, pero era un arma de fuego de verdad. La que requirió que portemos el arma en el servicio fue la gerente Nelly Salvatierra y es por eso que yo digo que ella no sabía, en un primer momento, que había falsificaciones.

¿En qué momento le entregan una licencia para portar armas?

Yo le dije primero al gerente, que me estaba presionando a usar el arma, que yo no tenía licencia y fue entonces que me dice que me iban a tramitar una y al poco tiempo me la entregan. En ese momento les pregunté si eran de la Sucamec o me la han sacado como vía express y me respondieron: “tú ya sabes”.

O sea, usted nunca pasó un examen físico, ni de conocimiento, ni tampoco de tiro para obtener esa licencia, ¿eso es lo que está tratando decir?

Sí, me dijeron que era para “finta”. Entonces yo le dije, no señor, cómo quieren que utilice esto. Un arma sin licencia y encima una licencia falsificada: yo me voy a la cárcel si hago esto.

¿A quién le dice usted todo esto?

Al gerente Hugo Moncada.

¿Qué le respondió él?

Se molestó. No recuerdo las palabras exactas, pero se incomodó.

¿Qué pasó después de esto?

Me animé a decirle a la gerente Nelly Salvatierra. Le dije: yo no puedo usar armas de fuego sin licencia para ello. ¿Cómo así?, me preguntó, y le conté todo. Eso ocurrió en su oficina y ahí le conté los detalles.

¿Cómo reaccionó ella?

Se mostró no impresionada, sino, creo, satisfecha porque parece que ya había una contención con el que dirigía la empresa. Yo no puedo dar el nombre, porque no tengo las evidencias, pero hay decenas de testimonios que pueden decir quién es el que lidera realmente el consorcio. Entonces, después de contarle a la señora Nelly Salvatierra se toman acciones y a los pocos días hace un operativo. Nos convoca a los agentes para mostrarle los documentos y compararlos con los que tenían en el expediente.

¿Cuántos agentes eran los que tenían las licencias falsas?

Éramos cuatro en el Satt.

¿Usted cree que hay otras entidades involucradas en este tráfico de licencias falsas?

Primero, estoy convencido de que esta no es la primera vez que lo hacen y, segundo, creo que Sucamec tapa algunas cosas a esta empresa que consorciada gana las licitaciones en Sedalib, Satt y en Salaverry también.

¿Qué sucedió después con usted, lo despidieron por revelar esta grave situación?

No, no, me despiden porque falta gente y la señora Nelly Salvatierra pidió que me quedara mientras me tramitaba un certificado de buen trabajador; pero sí empezaron a dejar de pagarme.

¿Desde que ocurrió esto de las licencias falsas usted no volvió a usar una de ellas o sí?

No, es que yo no podía utilizar eso. Pensé bien y dije no. Estaban haciendo que los compañeros cometan ese delito, porque si a uno lo agarran con esto, uno se va a la cárcel.

Yo no usé más armas. Al principio usaba el arma escondida dentro del chaleco y luego no usé más armas.

¿Usted ha hecho la denuncia ante Fiscalía?

Sí, en Fiscalía Anticorrupción, no recuerdo qué fecha fue, pero es el fiscal Juan Rodríguez el que está viendo el caso. Hay que preguntarle a él cuándo empieza esto. Sé que hay el expediente N°383-2017.

¿Lo han citado ya a usted?

A mí no, porque yo ya entregué todo lo que tengo, espero que a los otros vigilantes los citen porque, tal vez, mi testimonio solo no sirve de mucho, incluso me pueden denunciar porque son expertos denunciando. Sin embargo, si todos los trabajadores de esas empresas impagos dan su testimonio, se podrá constatar quién es el que lidera la empresa y que nunca tuvieron licencias.

¿Ha mantenido contacto con sus excompañeros de trabajo?

No, pero si están llamados ante la Fiscalía van a tener que declarar. Creo que ellos solo quieren cobrar su dinero que les deben y nada más, no quieren saber nada de denuncias o algo por estilo. Pero también tiene que entender que la única manera de desentraña todo esto es diciendo lo que saben, que no se queden callados, pero hay miedo a la represalias.

Hay mucha gente que está perjudicada y creo que Elidio Espinoza sabe de esto, pero respalda a esa empresa. 

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