En el Día de los Muertos y en el cementerio General de Miraflores de Trujillo se cuentan historias misteriosas que continúan cautivando a los ciudadanos.
Tal es así que para algunos ya se ha vuelto tradición visitar ciertas tumbas, y no precisamente de sus familiares, sino de algún otro para pedirles que les haga el milagro que solicitan.
Otras historias recorren el lado oscuro y van desde pactos con el diablo hasta peticiones con velas negras.
Una de las tumbas que llama la atención por su epitafio es el de un hombre que, según algunos testimonios, sería el primer personaje en Trujillo que declaró su orientación homosexual.
Es así como la colectividad ha ido transmitiendo estas historias y algunas continúan practicando la tradición.
EPITAFIO. “Aquí yace Fernando de Orbegoso Gaillour, muerto contra su voluntad y que de haber sido mujer se hubiera casado con un hombre como él”. Esta frase ha dejado con duda a muchos curiosos que visitan su tumba porque los testimonios afirman que sería el primer gay declarado en Trujillo, aunque eso no se ha podido confirmar.
De todas formas, su epitafio deja dudas en los visitantes, quienes se siguen preguntando si el rumor será cierto y, aún más, a qué se refiere cuando dice “muerto contra su voluntad”.
SIMONA. En el pabellón San César 1 B se encuentra el nicho más escalofriante de todos. Se trata de Simona Tayco, quien murió en abril de 1915.
De este personaje no se sabe mucho en vida, no obstante, lo que ha llamado la atención de los visitantes es que este sería el único nicho negro.
Cuentan quienes visitan el lugar que algunos brujos se acercan a esta tumba a practicar magia y prenden velas negras. Otros afirman que el nicho naturalmente parece “quemado” a pesar de haber sido pintado de blanco un par de veces.
En su tabla solo se puede leer su nombre, el mes y el año en el que murió. También, velas negras derretidas y símbolos satánicos como el “666” o la estrella invertida.
Es por esto que los rumores señalan que a esta tumba se acercan los satánicos y los que practican la magia negra, recurriendo a la energía que Simona Tayco les podría brindar para cumplir sus deseos.
“CHINITO”. Pero no solamente el cementerio general de Miraflores es escenario de oscuras prácticas, sino también de curiosas devociones. En este caso, el “niño” más visitado del cementerio es Mauricio Walbroch, conocido popularmente como “El chinito milagroso”.
Este personaje murió el 24 de enero de 1877 y se encuentra en el pabellón San Francisco. No se sabe exactamente de dónde nace la fe por “el chinito”, sin embargo a diario acuden decenas de personas de toda edad y género, a dejarle flores, rezarle y pedirle por bienestar en salud, dinero, prosperidad, trabajo, entre otras cosas.
Curiosamente, se conoce que algunos postulantes a la Universidad Nacional de Trujillo llegan a pedirle al “chinito” para que les ayude a ingresar.
La devoción por Mauricio Walbroch viene desde hace 50 naños y continuará mientras su nicho esté en Miraflores.
CHOPITEA. Y entre los relatos más conocidos no puede faltar la popular y antigua historia de José Ignacio Chopitea.
Entre las tantas historias que se tejen en torno a este personaje, la que todos coinciden es que él era un hombre pobre que se enamoró de la hija de un adinerado hacendado de Laredo y, como el padre de la joven muchacha no lo aceptaba, Chopitea no tenía nada que ofrecerle y entonces hizo pacto con el diablo. Este le prometió riquezas, en tanto le diera a cambio su alma. Muchos dicen que en su mausoleo se encuentran los familiares que él asesinó en la búsqueda de que el diablo no se lleve su alma. Otros dicen que la gran cruz de su tumba está para apartar al maligno. Pero todos están de acuerdo en que, en el momento de su velatorio, su cuerpo desapareció sin dejar rastro.

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