Agua para pocos. En las zonas rurales de Lambayeque, el acceso al agua en condiciones óptimas no beneficia al 35% de viviendas. El alcance de los sistemas para abastecer a la población con este recurso se acorta en distritos como Mórrope, Olmos, Incahuasi y Cañaris.
Esta desigualdad, que revela el Plan Regional de Saneamiento (2018-2021), persiste en los centros poblados de Lambayeque donde solo el 25% de hogares consume agua clorada.
PRIORIDAD. Garantizar el derecho al agua y su salubridad para el consumo es un ideal que se aleja de las condiciones de vida en las zonas rurales de Lambayeque.
De acuerdo al Plan Regional de Saneamiento, los sistemas de agua y alcantarillado para las viviendas urbanas sobrepasan el porcentaje de hogares rurales que cuenta con ambos recursos.
Este documento, que acaba de publicar la Gerencia Ejecutiva de Vivienda y Saneamiento, señala que el 65% de 100 843 viviendas en zonas rurales puede acceder a agua en óptimas condiciones.
Esto significa que más de 35 mil hogares utilizan fuentes de agua - como pozos tubulares - sin las garantías para proteger su salud.
Según detalló el titular de la referida gerencia, Julio Huerta Ciurlizza, la información que se obtuvo en 648 centros poblados de la región revela que apenas un 25% consume agua clorada.
Pese a tratarse de un bajo índice, el funcionario destacó que cuatro años atrás solo el 0.02% de los centros poblados utilizaba sistemas de cloración para purificar el agua.
“En Lambayeque existen 1456 centros poblados pero 648 tienen sistemas de abastecimiento de agua. (De esta cifra), el 25% tiene sistemas de cloración. Es decir, el otro 75% no está clorando óptimamente el agua. No cumplen con el índice que establece la norma de 0.5 partes por millón de cloro”, precisó.
Huerta Ciurlizza también explicó que durante la elaboración del plan se detectó que la mayor parte de cistemas no cuentan con bombas dosificadoras de cloro o tienen equipos insuficientes para potabilizar el agua.
En otros casos - agregó - los miembros de las Juntas Administradoras de Servicios de Saneamiento (JASS) no están capacitados para poner en funcionamiento estas bombas. “Cuando se ejecutaron los proyectos (de agua y alcantarillado), no se incluyó como componente el equipo de cloración”, señaló.
Sin las bombas dosificadoras de cloro, los pobladores emplean el agua que se almacena en pozos tubulares. Para el decano del Consejo Regional del Colegio Médico, Víctor Soto Cáceres, el consumo permanente de esta agua no potabilizada expone a las personas a bacterias causantes de trastornos digestivos.
“El agua de pozos tubulares no debe ser consumida. Además de materia coliforme, puede tener metales pesados como arsénico o plomo que, con el paso de los años, provoca enfermedades crónicas”, destacó.
PROYECCIÓN. La brecha en la cobertura de agua potable aún es amplia en distritos como Mórrope, Olmos, Incahuasi y Cañaris.
Según las estimaciones del Plan Regional de Saneamiento, al 2021, los sistemas de agua y alcantarillado solo llegarán al 80% y 70%, respectivamente, de viviendas en las zonas rurales.
Además de la falta de equipos de cloración, el gerente ejecutivo de Vivienda y Saneamiento mencionó las debilidades que persisten en las áreas técnicas de los municipios para cumplir funciones elementales como realizar labores de limpieza y mantenimiento en los sistemas de agua.
Sobre los sistemas de abastecimiento de agua en las zonas urbanas, que alcanza al 94.6% de viviendas en Lambayeque, el funcionario consideró que aún se requiere mejorar la calidad de este servicio.
Como un claro ejemplo mencionó a la renovación de los emisores principales de Chiclayo que, para concluir, aún depende de la elaboración del expediente técnico del saldo de obra.
Otro proyecto pendiente es la obra de agua y desagüe de los 12 pueblos jóvenes que se ubican en la carretera Chiclayo - Pomalca.
Desde que se aprobó en 2017 el convenio N° 101 entre la Entidad Prestadora del Servicio de Saneamiento de Lambayeque (Epsel) y el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, aún no se otorga la buena pro de este proyecto.
ALCANTARILLADO. Los proyectos de saneamiento incluyen el servicio de alcantarillado. Sin embargo, el porcentaje de alcance de las redes de desagüe es inferior al de los sistemas de agua para las viviendas de las zonas rurales.
La cobertura del servicio de alcantarillado - según indicó Huerta Ciurlizza, beneficia solo al 35% de estos hogares, es decir, es decir, a cerca de 36 mil familias en las zonas rurales.
El porcentaje restante forma parte del grupo de personas en Lambayeque que utiliza otros medios para la eliminación de excretas.
De acuerdo a las cifras de los Censos Nacionales 2017, 5367 viviendas en las región (apenas un 1.9%) utiliza letrinas con tratamiento, pozo séptico, tanque séptico o biodigestador.
Este último mecanismo, en opinión del gerente de Vivienda y el representante del Colegio Médico en Lambayeque, es la alternativa recomendada para reemplazar a los sistemas de alcantarillado que sí predominan en un 92.7% de viviendas en las zonas urbanas.
Mientras que más de 62 mil hogares (21.6%), según los resultados del Censo, eliminan las excretas a través de pozos ciegos.
Consultado al respecto, Soto Cáceres recordó que esta última modalidad pone en riesgo a las personas que lo emplean al estar expuestas a fuentes de contaminación.
“Si para una persona que no tiene agua de forma continua, es difícil cumplir con indicaciones básicas de higiene, la situación es peor para el resto de la población que no accede a agua ”, puntualizó.

:quality(75)/arc-anglerfish-arc2-prod-elcomercio.s3.amazonaws.com/public/6ZA4J4QIK5GVHHEYRAU5Y6D3UA.jpg)
