Salen a la luz detalles de crimen perpetrado en Tumán

Según versión que recoge la Fiscalía, el asesinato del exdirigente habría sido porque este se apoderó de un dinero que estaba destinado para la compra de acciones para el Grupo Oviedo. Empresario se pronuncia y dice que fiscal promueve denuncia “falsa”
Salen a la luz detalles de crimen perpetrado en Tumán

Salen a la luz detalles de crimen perpetrado en Tumán

08 de Abril del 2018 - 09:44 » Textos: Luis Camasca » Fotos: Correo

Versión crucial. Después de cinco años de haberse registrado un crimen en la azucarera Tumán, uno de los colaboradores eficaces detalla cómo y por qué este habría sido ejecutado, según se recoge en el expediente judicial 02826-2018-0-1706-JR-PE-08, con carpeta 21-2018, de la Fiscalía Provincial Corporativa Especializada Contra la Criminalidad Organizada de Lambayeque.

Entre los elementos de convicción sobre el homicidio calificado en agravio del exdirigente sindical de los obreros de la Empresa Agroindustrial Tumán, Manuel Rimarachín Cascos, el Ministerio Público hace énfasis en el testimonio del colaborador eficaz N° 12-2015.

Por su parte, el mismo empresario Edwin Oviedo Picchotito, cuyo nombre figura entre los acusados por la Fiscalía, se pronunció ayer a través de un comunicado tras conocerse el pedido de 26 años de cárcel en su contra. Oviedo rechazó en todo momento las imputaciones y afirmó que el fiscal a cargo del caso promueve una denuncia falsa, además de incumplir un mandato supremo.

DECLARACIONES. En cuanto a lo señalado por el colaborador eficaz N° 12-2015, de acuerdo a lo considerado por el fiscal Juan Carrasco Millones en su reciente acusación, destaca el siguiente párrafo: “Recuerdo sobre la muerte que el Grupo Oviedo a través de Antonio Becerril, quien se lanzó a la presidencia regional encargó la compra de acciones al occiso y Miguel Delgado Salazar, de la empresa Cayaltí. Estas dos últimas personas comenzaron a comprar acciones a favor de Carlos Roncal Miñano”.

Asimismo, el colaborador con código sostiene que los supuestos implicados en el crimen se dieron cuenta de la compra de acciones a favor del prófugo de la justicia, Carlos Roncal, y no para ellos, por lo que, a través del por entonces gerente de Finanzas del ingenio azucarero de Tumán, Pablo Roberto Arce Benites, y el apresado Víctor Rodríguez Ortiz (sindicado de ser el cabecilla de “Los Wachiturros”), habrían exigido a Rimarachín Cascos y Delgado Salazar devolver el dinero otorgado para la compra de acciones (un promedio de S/ 80,000).

El colaborador afirma que, en ese momento, Manuel Rimarachín se molestó y discutió con Pablo Arce Benites. De igual forma, agrega que Rimarachín habría amenazado a Arce con paralizar las labores al día siguiente y hacer pública la planilla de pago de los trabajadores.

“Pablo Arce le dijo a Víctor Rodríguez para que ubique al Goyo, refiriéndose a Gregorio Leguía, pero este se encontraba en Trujillo. Entonces Rodríguez Ortiz lo llamó por teléfono celular a Leguía diciéndole que viaje urgente, pues tenía un trabajo que hacer por orden de Pablo Arce (...). Recuerdo que Gregorio Leguía llegó de Trujillo y se entrevistó con Rodríguez en su oficina de seguridad, allí coordinaron quiénes iban a ejecutar el trabajo consistente en matar a Manuel Rimarachín Cascos. En el mismo despacho acordamos que deberíamos hacer pasar como si se trataba de un robo, pero era para matarlo”, declaró el colaborador ante la Fiscalía.

El declarante afirmó además que, en la mencionada reunión con Víctor Rodríguez, estuvieron Edwar Jovany Montenegro Salés (a) “Charúm”, César Valencia Delgado (a) “Cojo Valencia”, el “Zorro” Sandoval Orderique y el mismo “Goyo Leguía”.

Según dio a conocer el entrevistado por los fiscales, habría sido entonces que decidieron que el asesino de Rimarachín sería “Charúm” y que quien manejaría la moto sería el cojo Valencia.

Además, refiere que el “Zorro” Sandoval se encargaría del servicio de seguridad de la empresa. Una vez acabado el trabajo todos ingresarían a los ambientes de la empresa sin dificultad, según dijo el colaborador.

“Como a las 5 de la mañana, Charúm ve salir a Rimarachín de su domicilio, se le acerca y le dice que le dé los volantes, pero Charúm se presentó sin pasamontañas, solo con la capucha de su polera y ambos se conocían porque viven en la misma cuadra. Cuando le pidió los volantes, Manuel Rimarachín le contestó: anda por allá, fue entonces que Charúm le disparó tres veces con revólver 38 de la empresa Tumán, dos le cayeron (...)”, agregó, según la acusación.

La Fiscalía también menciona el testimonio de otro colaborador eficaz, N° 03-2017, quien coincide en muchos de los detalles.

RECHAZA. En el comunicado emitido por Edwin Oviedo Picchotito, este afirma que la Fiscalía inició en su contra una investigación imputándole “hechos falsos”, respecto a los cuales asegura ser ajeno. “Desde un inicio, el actuar del fiscal no se ajustó a derecho, siendo totalmente parcializado y violatorio de mi más elemental derecho a la defensa”, indica Oviedo.

Asimismo, el también presidente de la Federación Peruana de Fútbol (FPF) mencionó que existe un mandato de la Corte Suprema que en su momento ordenó al fiscal Juan Carrasco precisar las imputaciones en su contra.

Similar posición expresó el abogado de Edwin Oviedo, Carlos Isla Montaño, quien además negó cualquier participación de su patrocinado en los actos mencionados por el colaborador eficaz.

“No hay ninguna corroboración, solo el dicho de personas, pero ninguna corroboración. Respecto al señor Oviedo no existe, no hay ninguna persona que lo sindique, entonces no hay pruebas suficientes, el señor Oviedo no tiene ninguna participación en estos hechos. Existe una intención insana de varias personas de perjudicar su gestión y arrebatarle otra vez la empresa Tumán”, aseveró.

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