Los conductores de la empresa de transporte Consorcio Mandarino, conocida popularmente como ‘El Mandarino’, reanudaron este sábado sus operaciones de forma progresiva, después de haber suspendido sus servicios durante dos días como consecuencia de dos ataques armados registrados en menos de una semana.
Los conductores de esta empresa, que presta servicios en la ruta San Juan de Lurigancho-Comas, declararon al medio RPP que este retorno se da en medio de mucha preocupación y hasta temor, debido a que, según aseguraron, no perciben una mayor presencia policial en su recorrido.
Uno de los dirigentes de la empresa señaló a este medio que vienen siendo víctimas de extorsión desde hace varios años, sin que las autoridades hayan brindado una solución efectiva al problema.
“En realidad, lo único que pedimos de antemano es ser puntuales en el tema que nos ayude, de repente, el Ministerio del Interior o el mismo presidente de la República; realmente nosotros venimos siendo extorsionados hace muchos años. Somos la empresa que más ha sido golpeada y realmente hemos tratado de solucionar los problemas nosotros mismos”, declaró.
El representante gremial hizo un llamado urgente a las máximas autoridades del país para que intervengan en la situación crítica que atraviesan, destacando que han intentado resolver el conflicto por sus propios medios ante la ausencia de apoyo estatal.
Transporte informal aprovecha la coyuntura
Durante el periodo de paralización, adoptado por medidas de seguridad, vehículos informales aprovecharon la situación para realizar la ruta que normalmente cubre ‘El Mandarino’.
Esta circunstancia genera un riesgo significativo para los pasajeros, como el incidente que ocurrió el día de ayer en el distrito limeño de Comas, cuando un vehículo perdió el control y chocó con un mototaxi.
Los heridos producto de este accidente tuvieron que ser trasladados al Hospital Nacional Sergio E. Bernales para recibir atención médica.
Exigen mayor seguridad
Ante la escalada de violencia, los trabajadores de ‘El Mandarino’ exigen con urgencia mayor presencia policial y medidas de seguridad efectivas, ya que advierten no sentirse protegidos para continuar con su ruta habitual.
La situación de inseguridad que enfrenta esta empresa de transporte público refleja la grave crisis que atraviesan numerosas empresas del sector en Lima Metropolitana, víctimas constantes de extorsión y ataques violentos por parte de organizaciones criminales.
Los conductores han manifestado su disposición a seguir trabajando, pero condicionan la continuidad de sus servicios a que el Estado garantice su seguridad y la de los miles de usuarios que diariamente dependen de esta ruta para trasladarse entre San Juan de Lurigancho y Comas.





