El doctor en Derecho, Guillermo Chang, asegura que en este escenario los pobres son los que pagan los platos rotos.
El doctor en Derecho, Guillermo Chang, asegura que en este escenario los pobres son los que pagan los platos rotos.

Los presuntos actos de corrupción, acusaciones e interpelaciones en este gobierno de podrían desencadenar en una explosión social en las próximas semanas, dijo el especialista en Derecho, Orlando Vignolo Cueva.

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En desacuerdo

Una serie de disconformidades viene generando la gestión del presidente de la República, Pedro Castillo Terrones, ya que hasta la fecha el país sufre de una inestabilidad que el mandatario no ha podido superar durante su gobierno.

Para el docente de la Universidad de Piura (UDEP), Orlando Vignolo Cueva, la interpelación de los cuatro ministros, las acusaciones de la lobista Karelim López, los vínculos de los funcionarios y familiares de Castillo Terrones puede llevar al ejercicio de la desobediencia civil, una explosión social final o, en el peor de los casos, el caos político que se terminen liquidando los dos poderes del Estado y que lleven a unas elecciones forzadas.

“Todo esto puede terminar en una explosión, eso es lo que estamos jugando (...), una explosión que arrase los dos poderes públicos (Ejecutivo y Legislativo)”, dijo Orlando Vignolo.

Agregó que es muy probable que este gobierno no haya leído el mensaje de la población, sobre todo en la capital, donde en un momento se levantó para reclamar y ante los últimos acontecimientos podría volver protestar en contra de este Gobierno.

“Le han dado una última oportunidad (al presidente) y la ha desaprovechado esta semana, Lima despertó. Puede haber una explosión política que termine en un enfrentamiento abierto, casi demoledor entre el parlamento y Gobierno y los dos se terminen liquidando mutuamente, lo cual nos llevaría a un caos político peor al que hemos tenido en el 2019 y 2020″, detalla Vignolo Cueva.

Como segunda opción, el especialista resaltó que puede generarse una explosión social, que nadie la quiere.

Por su parte, el catedrático de la UDEP, Guillermo Chang, precisó que para que haya un cambio radical en este gobierno, en principio se debe sacar sólo a los funcionarios y ministros cuestionados y aprovechar para renovar el gabinete con buenos técnicos que ayuden a conseguir la estabilidad del país.

“Como ya decía San Agustín: el que no avanza, retrocede. Eso es lo que pasará con el Perú si no se tiene un plan para sobrellevar la crisis internacional y los problemas internos. Y en este escenario, los pobres son los que pagan los platos rotos, con el aumento de precios y la disminución de la demanda de mano de obra. La afectación se da en dos sentidos, desde el punto de vista político, se genera inseguridad y desde el jurídico-gestión pública, la demora en los expedientes de todo tipo.”, indicó Chang. Al respecto, el constitucionalista Carlos Hakansson precisó que las interpelaciones podrían devenir al final en la presentación de una moción de censura y la exigencia de responsabilidad a los ministros; mientras no sea dirigida al jefe de gabinete no computa para la decretar la disolución parlamentaria.

Criticó que, a estas alturas, el estilo presidencial es mantener a sus ministros hasta el final, especialmente a los que tienen más cuestionamientos personales y legales.

“El problema en la práctica es que, tras la salida de un ministro, no se garantiza un reemplazo con mejor perfil sino igual o lo contrario para los intereses del país”, explicó Hakansson.

Finalmente, dijo que si los economistas presagian cero por ciento de inversión privada para impulsar la economía, no habrá crecimiento sino más desempleo, crispación social y política, con la finalidad de doblegar a la población pensando que sólo una Asamblea Constituyente podrá cambiar la situación, “pues ese fin justifica sus medios (maquiavelismo puro)”, manifestó.