Las piedras planas que recogen los pobladores simbolizan el dinero y la abundancia. Juliaca. Foto/Difusión.
Las piedras planas que recogen los pobladores simbolizan el dinero y la abundancia. Juliaca. Foto/Difusión.

Con peculiares costumbres, en agosto se rinde pleitesía a la Pachamama en retribución a todo lo proveído. Cada primero de agosto se pone de manifiesto una de las costumbres más arraigadas en el altiplano y conmemorar a la . En Juliaca, se desarrolla una particular tradición que consiste en recoger piedras planas de los ríos, que simbolizan el dinero y la abundancia.

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“Colque Jamuy”, dice un vocablo quechua para atraer la prosperidad económica, lo que motiva a los pobladores a madrugar e ir a los ríos Maravillas y Unocolla para recoger estas piedrecillas. Según la creencia popular, es más favorable realizar este ritual con el alba.

Mientras tanto, en las casas y negocios se cumple con el tradicional “Challachi”, que consiste el sahumar sus ambientes con incienso y rociarles flores, y otras ofrendas a la Pachamama en retribución por todo lo proveído.

“En Juliaca hasta las piedras se venden”, reza un dicho popular, en alusión a la laboriosidad e ingenio de su gente para sacarle la vuelta a la adversidad. Estas piedras son vendidas y llevadas como amuletos a las casas, previamente ritualizadas o Challadas.

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Mes caliente

En la cultura andina agosto es considerado el mes caliente. Se cree que en esta época fluye una energía especial para iniciar cualquier proyecto. Es una temporada propicia para empezar una relación, un negocio, trabajo o cualquier anhelo que se desee concretar. Según el historiador René Calsín, esta es una conmemoración ancestral que se rige por el calendario andino que contempla los solsticios y los equinoccios.

La astronomía y la agricultura van de la mano para esta manifestación cultural, declarándose todo agosto como el mes de la Pachamama. El calendario agrícola consta de cuatro etapas y cada una tiene su respectivo agasajo. En agosto se celebra el inicio del ciclo agrario, enero la primera floración, en carnavales la maduración y en mayo las cosechas, que coincide con la fiesta de las cruces.

La confluencia entre lo ancestral y lo colonial ha dado lugar a que en agosto también se desarrollen las mas concurridas celebraciones religiosas como el de la Virgen de Copacabana, en Bolivia, Cancharani, en Puno, entre otros.

Estas festividades convocan a los sabios andinos, yatiris o chamanes, que llegan de diferentes puntos del país y de Bolivia. Traen consigo amuletos, armadillos disecados y otros elementos.