Una cocina "contemporánea y con toques peruanos, pero sin dejar de lado la influencia que tenemos, tanto griega como americana", es como definen Maji Babatsias y Sam Powell su propuesta en La Décima. Ambos son chefs ejecutivos del local y con una amplia trayectoria en el extranjero.

Un restaurante moderno, que cuenta con un comedor formal muy bien puesto, una iluminada y amplia terraza, y una zona de lounge en el segundo piso, ideal para ir a degustar tragos y piqueos con la pareja o amigos. Ya casi tienen un año cumplido dentro del mercado local, en donde el nombre de La Décima rinde homenaje a Brillat-Savarin (1755-1826), quien denomina a la gastronomía como "La Décima Musa" del Olimpo y su propuesta gastronómica sorprende a más de un comensal.

La carta

Comienza con unas "conchas grilladas" con mantequilla de naranja y romero, en reducción de tumbo y ajo crocante. Los "langostinos al kataifi", envueltos en masa elaborada de la misma forma que la masa phylo, pero presentada en forma de cabello de ángel, se sirven con un coulis de maracuyá y reducción de balsámico y soya. Uno de los platos más solicitados del local y que vale la pena probar.

Como estamos en temporada de verano, la carta incluye un "tiradito de corvina al tumbo", con aire de lima y kión y canchita garrapiñada; y un tiradito de corvina también, pero a la mandarina, con cushuro y granita de camu camu. Las ensaladas también están a la orden del día. "Paria y uvas", en donde el queso paria se sirve frito, con uvas rojas y verdes, pecanas caramelizadas y una vinagreta al curry. O la de fresas y queso de cabra, con pistachos, espinaca, cebolla blanca, palta y vinagreta de fresas.

Dentro de los fondos, no puede dejar de probar las "costillas de cordero", hechas a la parrilla con chimichurri de tomate rostizado, papa confitada en aceite de hierbas y ligera bechamel. O el "asado de Tira", hecho en cocción lenta con salsa de hongos silvestres y polenta cremosa de choclo.

Se incluyen platos tradicionales peruanos, pero siempre con el toque de los chefs, como es el caso del ají de gallina, hecho con pasta crujiente, carbón de aceituna negra en polvo, pecanas caramelizadas y arroz jazmín. O el lomo saltado que se sirve con papas fritas huamantanga y blanca, y también con arroz jazmín.

Los postres incluyen un crème brulee hecho con vainilla de Madagascar, la bomba de chocolate, hecha con mousse de chocolate glaseado, naranja, sopita de chocolate y helado de manjar con praliné y un volcán de frambuesa con coulis de albahaca.