En el marco de la recuperación urbana del Centro Histórico, la dulcería La Tapada celebra su primer aniversario consolidada como un espacio que rescata la repostería virreinal y la memoria cultural de la Lima del siglo XVI.
El local se ubica en el Pasaje Nicolás de Rivera “El Viejo”, recientemente inaugurado como bulevar peatonal, lo que ha permitido integrar la propuesta gastronómica al nuevo flujo turístico del Centro Histórico de Lima.

Inspiración en la tapada limeña
El nombre del establecimiento hace referencia a la emblemática figura de la tapada limeña, mujer del siglo XVI que cubría su rostro dejando visible solo un ojo. “Queríamos que se llame La Tapada porque hay mucha historia a través de este personaje de antaño. Buscamos rescatar su historia y recuperar nuestra cultura de postres de antaño”, explica Sandra Campos, gerente del local.
La propuesta forma parte de un proyecto impulsado por el Grupo Kong, que inició celebraciones el 18 de diciembre, apostando por la puesta en valor de la gastronomía dulce tradicional limeña.

Recetas con historia y herencia cultural
El concepto de La Tapada se basa en una investigación histórica de recetas, muchas de ellas heredadas de las monjas de convento, que fusionaron técnicas europeas con ingredientes locales, así como de la tradición de los esclavos afrodescendientes.
“Cada receta guarda una historia. Quisimos devolverle su lugar a los postres que definieron a la Ciudad de los Reyes”, señala Campos. Entre los postres emblemáticos de la carta destacan el Tocino del Cielo, el Suspiro a la Limeña y el Ranfañote.
Experiencia cultural en el Damero de Pizarro
La experiencia va más allá de la gastronomía. El local busca recrear la Lima Virreinal mediante espectáculos en vivo con pregoneros, tapadas limeñas y danzas típicas, que se desarrollan en interacción con el espacio público.
“Queremos que limeños y turistas vivan una experiencia cultural completa, no solo probar los sabores”, agrega la gerente.
Ubicada en pleno Damero de Pizarro, La Tapada se proyecta como un punto estratégico del circuito turístico renovado, orientado tanto al público local como extranjero.
“Buscamos consolidarnos como la dulcería de referencia para quienes desean conocer la Lima de antaño y preservar nuestras tradiciones para las nuevas generaciones”, concluye Campos.





