Una etiqueta que raspa, una costura incómoda o un cierre complicado pueden convertir el momento de vestirse en una experiencia poco agradable. Cuando se trata de niños con autismo, estos detalles pueden cobrar todavía más importancia.
Por eso, el diseño de una prenda no debería empezar únicamente por la pregunta “¿cómo se ve?”, sino también por “¿para quién es y qué necesita?”, subraya Claudia Olivares, directora académica de Diseño de Toulouse Lautrec.
No existe una fórmula única. Cada pequeño con autismo es diferente y puede tener sensibilidades y necesidades particulares. Sin embargo, hay algunas características que pueden hacer más amigable una prenda: telas suaves y cómodas, costuras que no irriten, ausencia de etiquetas que generen molestias y sistemas de cierre fáciles de manipular.
Inclusión
El diseño inclusivo no consiste únicamente en adaptar productos que ya existen. Implica pensar desde el inicio en distintas personas, sus capacidades, necesidades y experiencias.
“Por eso, antes de elegir una forma, color o material, el diseñador debería preguntarse quién utilizará el producto, qué problema busca resolver y de qué manera puede hacer más sencilla su vida. La función, en este caso, no compite con la estética: la complementa”, explica la especialista.
La sostenibilidad también puede comenzar con una pregunta incómoda: ¿Qué estamos desperdiciando? La Amazonía y la pesca artesanal ofrecen materiales que pueden ser explorados por el diseño. Recursos naturales pueden convertirse en textiles, superficies, acabados, accesorios u objetos, mientras que residuos como la piel de pescado pueden encontrar una segunda vida como materia prima.
CLAVES PARA ELEGIR PRENDAS MÁS CÓMODAS
Conocer las necesidades sensoriales de cada niño permite elegir prendas que favorezcan su comodidad, autonomía y bienestar.
Comodidad. Antes de elegir una prenda, revisa si la tela es suave, flexible y agradable al contacto con la piel. También conviene prestar atención a costuras gruesas, bordados, aplicaciones o elementos que puedan generar roce o incomodidad.
Detalles. Etiquetas que raspan, elásticos demasiado ajustados, botones, cierres o broches difíciles de manipular pueden convertirse en obstáculos
Preferencias sensoriales. No todos los niños con autismo tienen las mismas sensibilidades. Algunos pueden rechazar determinadas texturas, mientras que otros pueden sentirse cómodos con prendas más ajustadas o con ciertos materiales.
Autonomía. Cierres fáciles de abrir, prendas que no requieran demasiados pasos y diseños intuitivos pueden facilitar esta tarea. El objetivo es que la ropa se adapte al niño y no que el niño tenga que adaptarse a la ropa.





