Uno de los objetivos principales del ataque contra Irán de ayer habría sido derrocar el régimen teocrático que domina el país. Sin embargo, un cambio en el control del poder requeriría un esfuerzo bélico y logístico mucho mayor por parte de EE.UU.
“Lo único que podría garantizar un cambio de régimen es una ocupación del país y eso no va a ocurrir”, consideró el analista internacional Farid Kahhat. No obstante, señaló que sí podría lograrse que el régimen quede debilitado política y militarmente.
Además, el experto manifestó que esta operación probablemente no se prolongue más allá de días o semanas, aunque remarcó que Washington irá revaluando el alcance de su ofensiva. “EE.UU. va a ir ajustando su posición de acuerdo al grado de resistencia que encuentre y al costo que las acciones de Irán impliquen”, agregó.
Asimismo, sostuvo que otra incertidumbre en cuanto al devenir del conflicto es que el propio presidente estadounidense no tendría muy definidas sus metas. “Parte de la discusión en medios occidentales era que Trump no parecía tener claro el objetivo, porque iba cambiando de tema según las circunstancias e iba cambiando de posición respecto a la posibilidad de un arreglo negociado [con Irán]. Entonces, parte del problema es que Trump tiene confusión en torno a lo que podría ocurrir”.
Por otro lado, de prolongarse la situación por semanas podría sobrevenir un escenario de caos en el país. “Si hay caos y el país se desmembra, eso algo que Israel sí ha contemplado. Hay una editorial del diario Jerusalem Post de junio del año pasado que sugería que eso es lo que debían buscar EE.UU. e Israel. Pero yo dudo que eso le convenga a EE.UU., que tiene bases en 12 países de la región que pueden ser atacadas”, señaló Kahhat.





