Grupos extremistas atacaron a finales de octubre varios poblados de tribus Maconde y asesinaron y secuestraron a varias decenas de personas, entre ellas mujeres y niños. (Foto referencial)
Grupos extremistas atacaron a finales de octubre varios poblados de tribus Maconde y asesinaron y secuestraron a varias decenas de personas, entre ellas mujeres y niños. (Foto referencial)

La Iglesia católica de Mozambique pidió al gobierno que proteja a la población ante los ataques de grupos islamistas en Cabo Delgado, donde se produjo un aumento de los asesinatos de civiles por musulmanes radicales.

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“La intervención del gobierno resulta urgente para encontrar una solución a una situación que es dramática y que empeora día tras día”, aseguró el portavoz de la conferencia episcopal mozambiqueña, el obispo Dom Joao Carlos, durante una rueda de prensa el viernes por la noche en la capital Maputo.

“La situación empeora. (...) Cada día pasan cosas muy serias”, añadió sobre los graves ataques que sufren los católicos en esta localidad del norte de Mozambique (sureste de África).

Después de que a finales de agosto un grupo extremista islámico se hiciera con el control del puerto estratégico de Mocimboa da Praia, se intensificaron los ataques contra las personas de la etnia Maconde, de confesión católica.

Grupos extremistas atacaron a finales de octubre varios poblados de tribus Maconde y asesinaron y secuestraron a varias decenas de personas, entre ellas mujeres y niños.

Estas brutales agresiones fueron denunciadas por el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y el presidente francés, Emmanuel Macron, entre otros mandatarios.

La mayoría de la población de Mozambique es de confesión católica, pero sus creyentes representan una minoría en Cabo Delgado, con una mayoría de habitantes musulmanes.

Desde el inicio de una serie de ataques en 2017, decenas de iglesias fueron destruidas y 35 misionarios tuvieron que abandonar las tribus para refugiarse en la capital regional Pemba.

Más de 2.100 personas murieron y 230.000 se vieron obligadas a desplazarse a causa de los ataques en Cabo Delgado, una de las regiones más ricas en gas del país.

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