Mañana tendremos el mensaje de Dina Boluarte ante el Congreso. Su mayor desafío está en recuperar la confianza perdida, especialmente en su gabinete, si quiere lograr una mayor legitimidad. Vivimos una crisis multiforme que ya se prolonga demasiado, sin que la ciudadanía demuestre aceptación y  respeto a las autoridades. La confianza es indispensable para el estado de derecho que proclamamos junto a la estabilidad política que reduce protestas y disturbios violentos. Cuando hay confianza no hay necesidad de reprimir para imponer el cumplimiento de leyes y regulaciones. Asimismo, la cooperación ciudadana se incrementa y el gobierno se consolida con sus políticas públicas. Todo esto ayudaría a la mejor actitud para participar en las elecciones del 2026, desalentando los populismos que nos llevarían al fondo e impulsando la esperanza y el compromiso Cívico para rescatar nuestro país. Ojala Boluarte desista de dar un discurso demasiado extenso y de hacer una lista de lavandería que nadie quiere. Los problemas se advierten claros y precisos. Si la presidenta se centra en la seguridad y en la recuperación de la economía, abordando la muy pendiente agenda social, habrá acertado. Y si logra dar esperanzas de eficiencia y efectividad con un cambio de algunos ministros que ofrezcan mayor transparencia en la gestión, podremos decir que la segunda mitad del año comenzará bien. De lo contrario los adversarios que piden elecciones adelantadas y quieren sacarla de Palacio lo más pronto, estarán de plácemes. Que sus asesores se pongan las pilas para dar al pueblo lo que realmente espera, no es tan difícil solo les hace falta un poco de calle y sentido común. Gran responsabilidad del Ejecutivo en el futuro cercano del país.

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