Ayer, durante la Gran Parada Militar por Fiestas Patrias se cometió un atropello contra un grupo de peruanos que se merece todo nuestro respeto, los excomandos Chavín de Huántar, los héroes vivos que llevaron a cabo el rescate de los secuestrados por terroristas del MRTA dentro de la residencia del embajador de Japón en 1998.

Los comandos en retiro no fueron considerados para participar en el desfile por la conmemoración de los 201 años de la Independencia del Perú debido a que un grupo de ellos se negó a rendir honores militares a Pedro Castillo durante una ceremonia realizada en abril pasado, justo cuando se cumplía un aniversario de la operación militar más exitosa de la patria.

El presidente Castillo puede intentar tapar el sol con un dedo y encerrarse en el Cuartel General del Ejército para seguir viviendo en el país de las maravillas que mencionó durante su discurso en el Congreso, pero eso no ocultará la realidad ni la falta de respeto que su gobierno ha perpetrado contra un grupo de peruanos que se enfrentó a estos asesinos y nos permitió asestar un duro golpe contra el terrorismo que intentaba reagruparse y volver a someter al país.

En sus manos está, señor Castillo, resarcir a estos valerosos soldados que pusieron a la patria antes que sus vidas.

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