No hay duda que el gran desafío del Gobierno en el 2023 es recuperar la paz. Estos primeros días serán claves para saber si nos encaminamos a ese escenario tan deseado y que no solo daría estabilidad política y social sino también económica. Es evidente que algunos grupos extremistas tienen un nivel de confrontación tan grande, que no va a haber oportunidad ni tiempo para que se aplaquen sus odios. Están propalando la violencia, el desconcierto y el descontrol para imponer sus demandas.

Estamos en desacuerdo con las muertes y los excesos de las fuerzas del orden para restablecer la paz, pero eso no significa respaldar a los que incendian el país y lo vuelven inviable. Hay una gran mayoría de ciudadanos que quiere el desarrollo y la prosperidad de sus familias y del Perú. Es esa gente que está tratando de llevar, pese a todo, la tranquilidad y la esperanza a sus casas, en vez de convertir las calles en lugares de terror y caos.

Hoy por hoy la prioridad del Gobierno es recuperar la confianza y para ello es importante que Dina Boluarte, ministros, Fuerzas Armadas y Policía Nacional cumplan con una tarea insoslayable: garantizar la seguridad de los millones de peruanos que no quieren más violencia.

La motivación del Gobierno debe ser lograr objetivos en cuestiones básicas que afecten el día a día de la gente. En estos momentos, esto significa que se consiga la paz. Es prioritario para que no se cierren negocios y que los emprendedores no quiebren. Y por supuesto, para que los empresarios  sigan apostando por el país y generen más trabajo.

También es importante para que la transición hacia un nuevo Gobierno, que hoy es un poroceso de tensa espera, se lleve a cabo sin sobresaltos.