Pasado el primer fin de semana del presente año, ha quedado claro que el circuito de playas de la Costa Verde, en Lima, ha sido desbordado por los veraneantes que quizá sin quererlo, han convertido a esa franja litoral en una zona peligrosa donde impera el caos vehicular, la falta de control policial y municipal, y hasta la precariedad de algunas estructuras como el puente que baja desde el parque principal de Barranco.

Un día de playa y supuesto relax familiar o entre amigos, puede acabar en una tragedia si las autoridades ediles no ponen orden en la Costa Verde. La situación es crítica, por ejemplo, en el sector de Chorrillos, donde se encuentra la populosa playa Agua Dulce. Un problema adicional es que dicho distrito ha visto vacado hace poco a su alcalde, y quien lo relevó aún no logra poner orden

Faltan policías, serenos y fiscalizadores para que la Costa Verde vuelva a ser un lugar tranquilo y de distracción segura. Por ejemplo, ¿quién controla el consumo de bebidas alcohólicas y los pleitos callejeros que esto genera?, ¿o quién ordena el caos vehicular y evita que la gente estacione donde le dé la gana? Y ni qué decir de la presencia de combis y colectivos que hacen servicio pirata.

Nadie quiere que haya una tragedia, ni en el circuito de playas ni en ninguna parte, pero lamentablemente las condiciones se están dando para que eso ocurra. Si eso pasa, después las autoridades no podrán decir que no sabían, pues en los últimos días los medios han dado cuenta de lo que allí sucede y podría suceder en caso de una emergencia.