La periodista Susy Aponte Polo, más conocida como ‘la china Polo’, se convirtió ayer en una estadística más de la imparable criminalidad que ha tomado el país. Ella fue asesinada por un sicario mientras realizaba actos proselitistas como parte de su campaña al Gobierno Regional de Áncash y un día antes de, según sus propios dichos, emitir un reportaje de investigación por el que ya había recibido amenazas.

Este crimen que además afecta a una candidata, se suma al de Gastón Medina, director de Cadena Sur TV en Ica, quien fue ultimado en enero de 2025 en la puerta de su casa tras denunciar corrupción en el gobierno regional, y al de Raúl Celis López, conductor de Radio Karibeña en Iquitos, quien fue acribillado en mayo de ese mismo año cuando iba a su programa.

¿Qué tienen en común estos dos casos? Que actualmente ninguno tiene responsable sentenciado. La impunidad es el mensaje. Ya lo había advertido la Asociación Nacional de Periodistas (ANP) tras el asesinato de Gastón Medina: si este caso quedaba impune, habría más. Lamentablemente, el tiempo le dio la razón.

Cuando se asesina a un periodista se acaba con más de una vida. Se amedrenta al resto para que dejen de hacer su trabajo y todos los delincuentes puedan cometer sus tropelías con total libertad. Y si estos crímenes no tienen consecuencias, la criminalidad no dudará en volverlo a hacer.