La primera sesión del Consejo de Ministros encabezada por la presidenta Keiko Fujimori dejó en claro cuál será una de las prioridades inmediatas de su gestión: enfrentar la inseguridad ciudadana, el principal problema que preocupa a los peruanos. La decisión de evaluar un pedido de facultades legislativas al Congreso en esta materia refleja la intención de dotar al Ejecutivo de mayores herramientas para responder a una crisis que se ha agravado durante los últimos años.

En esa búsqueda de consensos con el Legislativo, cobra especial relevancia la conformación del gabinete ministerial. La presidenta ha optado por un equipo con marcado perfil político, integrado por ex primeros ministros, exministros, excandidatos presidenciales y un exgobernador regional, entre otros, El peid con experiencia en la administración pública. La apuesta parece responder a una lógica de gobernabilidad: contar con funcionarios que conozcan el funcionamiento del Estado, tengan capacidad para gestionar conflictos y puedan desenvolverse en un escenario político complejo.

El Ejecutivo deberá construir un objetivo común con el Congreso y con los distintos actores políticos y sociales. Recuperar el orden interno demanda firmeza frente al crimen, pero también diálogo para alcanzar acuerdos que permitan aprobar las reformas necesarias. En tiempos de polarización, la gobernabilidad se fortalece cuando las diferencias se procesan dentro del marco democrático y con una meta: el bienestar del país.