Los sicariatos, crímenes de odio, robos, extorsiones, tiroteos en las calles son moneda corriente en el Perú de estos tiempos. Si a esto agregamos la crisis migratoria, producto de miles de extranjeros indocumentados que ingresan o tratan de ingresar a nuestro país, la situación para los peruanos es sumamente compleja. Por ello, la inseguridad ciudadana es hoy por hoy el problema número uno de nuestra población. Los estragos son terribles y lo peor es que hay la sensación que el Estado no actúa decididamente para recuperar la tranquilidad de otros tiempos.

Al respecto, la presidenta Dina Boluarte presentó ayer a 3 mil 500 policías y anunció que se sumarán “al reforzamiento de la seguridad ciudadana”. Esperemos que esto sea parte de un plan efectivo para derrotar el crimen y la delincuencia, de lo contrario solo será una buena puesta de escena del Ejecutivo para recuperar protagonismo.

Si ya se visualizó la inseguridad ciudadana en su real dimensión, hay que actuar con criterio técnico y no político. Realizar ceremonias para presentar una gran número de efectivos policiales tiene buen marketing y sirve para la propaganda, pero si no va de la mano con planes, estrategias, tecnología, recursos, pero sobre todo leyes, este terrible panorama no cambiará.

El Gobierno está obligado a conseguir, cuanto antes, logros en cuestiones básicas que afectan el día a día de los ciudadanos, como su seguridad. Hay que estar junto a la gente y sus problemas.

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