Todo hace pensar que la candidatura presidencial de María Corina Machado tiene muy preocupado al tirano venezolano Nicolás Maduro, quien parece dispuesto a iniciar una guerra, sí, una guerra, con la vecina Guyana, país limítrofe al que quiere despojar de gran parte de su territorio, todo con la evidente intención de impedir que en medio del clima bélico que pretende generar, se llevan a cabo los comicios generales del 2024 que podrían ser la tumba del chavismo.

Esa maniobra de buscar conflictos con otros países y aglutinar a los ciudadanos con un sentimiento patriótico -o patriotero- alrededor de su líder al que todos deben apoyar para no ser señalados como traidores a la patria, ya lo vimos a inicios de los años 80 en la Argentina, cuando la alicaída pero feroz dictadura que en ese entonces que mandaba en Buenos Aires, decidió invadir las islas Malvinas e iniciar una guerra con Gran Bretaña.

En pleno siglo XIX, Maduro pretende hacer algo similar alegado que el sector de Esequibo, donde hay reservas de petróleo, hoy bajo jurisdicción de Guyana, le pertenece. Incluso el tirano ha propuesto crear un nuevo estado venezolano en ese territorio donde por estos días se realizan maniobras militares, especialmente aéreas, con la presencia las fuerzas del Comando Sur de los Estados Unidos, que ha salido en defensa de Guyana.

Absurdo que un país tan empobrecido como Venezuela, donde la gente tiene que buscar comida en la basura o migrar en las peores condiciones a otros territorios para al menos vender caramelos en las esquinas mientras cargan a sus hijos en brazos, esté buscando una guerra para frenar un proceso electoral que sin duda le será adverso, para así perpetuarse en el poder, ese que el chavismo no suelta desde fines del siglo pasado.

Lamentablemente los tambores de guerra suenan en la región, por el retorcido interés de Maduro y de sus cómplices chavistas de que no haya elecciones, pues saben que si son limpias y transparentes como exige la comunidad internacional, las van a perder frente a la señora Machado, lo que sin duda llevaría a que los miembros de la mafia que gobierna Venezuela terminen presos o, en el mejor de los casos para ellos, escondidos en algún país paria dispuesto a acogerlos.