“Mujer profunda de mi tierra/ ¿Hasta cuándo te dejarán olvidada en el silencio sin conocer la fuerza de tu voz inmemorial?/ ¿Hasta cuándo se postergarán en la política sin entender que el cambio no se hará sin ti?”... Así dicen unos versos de Socorro Barrantes. Según contaba la revista Oiga, en su edición del 24 de febrero de 1992, este poema estaba en la cabecera de la cama de María Elena Moyano (la lideresa social que le plantó cara a Sendero Luminoso y fue asesinada ese año por terroristas de la sanguinaria agrupación) en la casa de su madre en Villa El Salvador “donde muchas veces durmió y soñó”.
Pasaron 30 años de su asesinato y una mujer llegó a la presidencia del Perú. la primera vez en la historia. ¿Se terminó la postergación de la mujer? ¿Ya no serán olvidadas en el silencio? ¿Con Dina Boluarte llegó el cambio? Son buenas preguntas que la mandataria peruana no ha podido resolver. No sabe qué hacer ante las urgencias del presente y solo da como respuesta un recetario de buenas intenciones sin ninguna acción concreta. Si a esto sumamos la reacción del Gobierno ante las protestas en buena parte del país y la elemental pasividad ante la emergencia en algunas regiones debido a los desastres naturales, la situación de la presidenta es complicada. No es extraño entonces que el 76% de peruanos desapruebe la gestión de Boluarte, según la última encuesta de Ipsos Perú.
“¿Hasta cuándo te violarán en las esquinas y en la casa sin creer en tu propio placer y creación?”, dice también el poema de Socorro Barrantes. Cae a pelo en estos momentos en el que la violencia contra la mujer arrecia. Ya es momento que la presidenta se ponga a gobernar en beneficio de los/las más vulnerables.



