El amor es uno de los temas más difíciles de abordar en la literatura, porque ha sido explorado innumerables veces. Bajo este riesgo, la periodista Romina Silman ha publicado su primer poemario “Nunca de mí tu espejismo” (Dendro, 2025), en el que aborda este sentimiento de forma destacada. El libro está dividido en dos partes: Quimera y Cicatriz. En la primera, se muestra la estela del amor que se va, que ya no es. Un lento desprendimiento que involucra lo físico y emocional. Una especie de duelo, con una propuesta de lenguaje precisa y potente, cargada de emoción. Desmembrada y rota, la voz poética no encuentra camino ni sentido, porque el mundo se ha callado con esa ausencia: “el aire es coro mudo / mármol frío” y “te aprendí distancia”. Los versos son notables cuando se pone el cuerpo para interiorizar en las emociones y el entorno se moldea bajo el anhelo y el dolor. Se dice: “desnuda en la intemperie / me habría quedado a vivir / en el refugio de tu boca / aunque el incendio de tu lengua / persistiera en la bruma / sin poder beberme / nunca” y “La cama guarda su frío / y en la casa vacía / cruje una puerta abierta”. En el poema “te lo pido, por favor”, el acto del amor es una forma de encontrar un lugar propio para los amantes, alejados de la realidad que acecha para devorarlos. El goce es promesa de vida plena, sin tiempo. También está la cercanía de la tranquilidad, de la aceptación en “esto no iba a funcionar”. Y, en “eras real”, el cuerpo se amplía en el deseo cuando se escribe “la vastedad de mi llanura”. La segunda parte está enfocada en el sufrimiento, un daño que acompaña constantemente y que ya no parece estar ligada al amor sino a una oscuridad mucho más honda que tiene su origen en las violencias contra la infancia, con sus silencios y un desarraigo emocional profundo: “a sobrevivir en voz baja / a caer sin hacer ruido”. En los versos, hay una exposición del dolor que se enfrenta a la voluntad de vencerlo o de al menos nombrarlo para dejarlo atrás. Por eso, el último poema, “segundo espejismo”, culmina con una firme sentencia: “nunca de mí tu espejismo / nunca más tu herida convertida / en tu rostro marcado” y con un “soy” potente, que cierra la herida y la cicatriza. “Nunca de mí tu espejismo” es un poemario de una intensidad memorable y un trabajo plausible con el lenguaje que coloca a Romina Silman como una de las poetas a seguir con atención en la literatura peruana.




