Durante años nos han dicho que no, que el Estado es lento y que las transformaciones toman tiempo. Pero cuando hay voluntad política, conocimiento de la realidad, sentido de urgencia y se asume un cargo consciente del gran reto, con toda la responsabilidad y compromiso que implica la mejora de la política pública, cien días pueden marcar un punto de quiebre: el inicio de decisiones que cambian realidades y devuelven al Estado su razón de ser, que es servir a quienes más lo necesitan.
En este periodo hemos incrementado el presupuesto para ollas comunes y comedores populares en S/ 20 millones, que se sumaron a los S/ 65 millones ya asignados, y completamos la entrega de 118 toneladas de pescado en beneficio de 5 mil comedores y ollas comunes que atienden a 400 mil usuarios. Porque alimentar a familias vulnerables no es caridad, es justicia.
También logramos la aprobación, en el Acuerdo Nacional, de la primera Política de Desarrollo Infantil Temprano, un hito histórico que garantiza atención integral a niños y niñas de 0 a 36 meses. Porque el futuro del país empieza en la primera infancia.
Impulsamos Mi Emprendimiento Mujer 2026 con S/ 17 millones para promover negocios de madres en situación de vulnerabilidad. Porque empoderar a las mujeres es romper cadenas de pobreza.
Además, destinamos S/ 45 millones para mejorar escaleras en Lima y Callao, S/ 14 millones para fortalecer comisarías y proyectamos una inversión histórica: S/ 200 millones para emprendimientos rurales mediante Haku Wiñay/Noa Jayatai. Modernizamos el Programa Nacional de Alimentación Escolar para que más de 4,2 millones de estudiantes se fortalezcan y reciban alimentos desde el primer día de clases.
Este trabajo no es asistencialismo: estamos logrando trascender las transferencias, dejarles un legado para que rompan el círculo de la pobreza y pobreza extrema, y no crear usuarios eternos. Porque la inclusión social es poder, es equidad, es futuro.
Seguiremos trabajando con transparencia y diálogo, pero también con firmeza. Porque cada acción del Midis debe traducirse en bienestar real. Cien días son solo el inicio: el cambio ya empezó y no hay marcha atrás.




