Uno. La entrevista y la reconciliación entre López Aliaga y Butters es una buena noticia para la política peruana. Personas de pensamiento semejante no deben caer en guerras absurdas que fomenten la división y el cainismo. Este afán sectario ha destrozado a las derechas y a las izquierdas en nuestro país, todas las guerras las hemos perdido por la falta de unidad en los objetivos supremos de la República. Hay un lugar especial en el purgatorio para los apóstoles de la división, porque nada grande se construye fomentando el odio de unos contra otros, peor si se trata de hermanos en el pensamiento destinados a trabajar juntos en la acción.

Dos. En la historia del periodismo peruano, en la historia de la televisión nacional, quedarán plasmadas varias páginas que hablen de “Rey con Barba”, un programa esencial para comprender lo que sucede en nuestro país. La opinión de todos es importante, pero la opinión de dos actores de la política peruana durante décadas es fundamental para comprender las particularidades de esa selva que es el poder político en el Perú. Ahora que todos abjuran de las responsabilidades que acompañan al ejercicio de la política, dos grandes políticos como Rey y Barba que conocen todo y a todos, son figuras imprescindibles para descifrar los mapas de nuestra sociedad. Ojalá los tengamos en pantalla por muchos años más. No solo informan, también enseñan.

Tres. Solo los pactos salvarán al Perú. Todos los intentos de implantar un cirujano de hierro terminan en la destrucción del sistema. Por eso, la lenta y aburrida construcción de un sistema de partidos es vital para frenar el voluntarismo, aunque sea un voluntarismo bien intencionado. El futuro se llama coalición.