En el año 1916 Abraham Valdelomar escribió una de las obras de teatro más comentadas por los críticos del siglo pasado. Se trata de Verdolaga, una tragedia pastoril que transcurre en tres actos y es calificada por los biógrafos, críticos y estudiosos de la vida del escritor como su "obra cumbre".
Justamente sobre esta obra, el poeta Jesús Cabel, en su libro sobre Abraham Valdelomar, cita un texto de puño y letra de El Conde de Lemos: "Desde que concluí de escribir Verdolaga, una tragedia pastoril que ha llenado mi corazón de complacencia, he quedado en una laxitud muy justificada. Verdolaga, mi última obra, es también mi única obra. Creo haber puesto en ella todo mi espíritu, toda mi pasión, todo mi arte. Creo haber concretado en esta obra armoniosa, toda la intensidad profunda de la naturaleza; el alma del campo, el substractum del tiempo. Verdolaga es, como un comprimido de ideas fundamentales; es, con respecto a la vida, lo que el alcohol con respecto a las viñas; o lo que el suspiro, con respecto al dolor; lo que el punto con respecto a la geometría; hay, en ella, un instante de infinito".
Primera puesta. Esta obra fue entregada por Valdelomar, para ser puesta en escena, a la compañía del teatro Colón en mayo de 1917, y desde ese entonces no se tiene registro de otra puesta en escena.
Además después del fallecimiento del autor, en 1919, parte de los fragmentos de esta pieza teatral desaparecieron.
La obra completa no se conocía hasta que hace unos años el poeta Jesús Cabel publicó las notas de puño y letra de Abraham Valdelomar que guardaba la familia Casavilca entre sus papeles, siendo esta la parte aclaratoria y definitiva de Verdolaga después de tanto tiempo, la pieza clave para apreciar la obra y comprenderla en toda su reveladora expresión.
De la obra. Con la aparición del manuscrito de Valdelomar sabemos que esta fue concebida en la aldea de San Andrés de los Pescadores en el año 1916 y que consta de tres actos: "El amanecer en el campo", "El crepúsculo en el campo" y "La noche en el campo".
El manuscrito recuperado del III acto, La noche en el campo, es el desenlace final de la tragedia. La obra no expone el amor de dos hermanas (Elia y Maura) hacia un hombre (Osian). Este hecho más que infundir pánico genera lástima, en un final fatal y desgraciado, pues los personajes se ven envueltos en conflictos poco decorosos, empujados por pasiones ingerentemente humanas que se hacen descontrolables.
Paralelamente a la historia hay un crimen en el corazón de la gente humilde, es la muerte del joven "Membrillejo", hijo de Espigua. Esto muestra que la fatalidad no tiene clase ni nombre, y ocurre en dos estratos sociales muy diferentes: en el de los dirigidos y explotados y en el de los dueños y amos.
A casi un siglo. A 97 años de su estreno (con sus tres actos), Verdolaga vuelve a escena. La responsabilidad recae en el director Arnaldo Loayza y en el elenco del Teatro Universitario Iqueño. El 16 de mayo, en el Teatrín de la UNICA se volverá a apreciar la obra de Valdelomar.

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