La minería y el medio ambiente pueden ir de la mano. Eso quieren demostrar los mineros artesanales del anexo de Mollehuaca, ubicado en el distrito de Huanuhuanu, Caravelí, quienes decidieron destruir sus quimbaletes (mortero para procesar oro, mediante el uso de mercurio) y cambiarlos por árboles.
El proceso se inició en 2011, cuando 2 mil 500 mineros de la zona, empezaron a recibir capacitación en responsabilidad ambiental, de parte de Mauricio Aroni Lucana, presidente de la Asociación de Mineros Artesanales de Mollehuaca.
Aunque no fue un trabajo fácil, confiesa Aroni Lucana, tras una ardua lucha se logró cambiar la manera de pensar de la población y proceder a la transformación.
En julio último, los obreros decidieron demoler 600 quimbaletes, con apoyo de maquinaria de la municipalidad del distrito, con lo que se liberó de contaminación el río Huanuhuanu.
"Lo hicimos porque sabemos que los quimbaletes están prohibidos, ya que contaminan la cuenca del río y están ubicados cerca a la zona urbana. Además, somos conscientes de que debemos trabajar con responsabilidad ambiental", señaló Aroni.
El cambio no quedó allí. El último lunes, los habitantes de la comunidad minera iniciaron un proceso de reforestación. Por cada quimbalete destruido, se plantaron diez plantones de árboles, entre molles, cascarillas y fresnos. El intenso calor no fue obstáculo alguno para que los más de 2 mil 500 trabajadores pongan todo su empeño y dedicación para lograr cambiar el lugar.

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