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“El mar es una incógnita y está lleno de vicisitudes”, pensó en voz alta el primer comandante del buque escuela “Unión” -capitán de navío AP Gianfranco Polar- cuando esta imponente nave zarpó ayer en una fría mañana desde el puerto del Callao para continuar con su etapa de prueba en el Mar de Grau y alistarse así para recorrer el mundo.

En paralelo, temerosos aunque con convicción, un grupo de estudiantes de la Escuela Naval del Peru (Esna) tenía una importante prueba de rigor: dar las velas con exacto cuidado para hacer andar al buque “Unión”, el segundo más grande del mundo.

Escuela. Ahora que ya no está destinada para la guerra, esta nave, con un aforo para 257 personas y un peso de 3200 toneladas, tiene ahora una misión pacífica: acoger a los cadetes del tercer año de la Esna para que puedan entrenar y conocer las maniobras para enfrentar, convivir y lograr conocer el mar.

“Ellos hacen aquí sus prácticas preprofesionales. Nosotros los vamos a habilitar y certificar en cinco actividades: manejo de buque, guardia en puerto, guardia en mar, actividades administrativas y actividades protocolares”, explicó Polar.

Estimó que a finales de julio la embarcación terminará su etapa de prueba en el mar para emprender un viaje de tres meses por el extranjero, como parte del adiestramiento de los cadetes.

Visitará los puertos de Guayaquil (Ecuador), Balboa (Panamá), Veracruz (México), Miami (EE.UU.), San Juan (Puerto Rico) y Cartagena (Colombia), y retornará al país por el puerto Salaverry (Trujillo).

“Durante este periplo adiestraremos a los 90 cadetes, de los cuales diez son mujeres. Haremos estudios y tentativamente retornaremos al país el 26 de octubre”, confió el capitán del buque “Unión”.

Respeto al mar

Un grupo de periodistas zarpó ayer en el buque “Unión” desde el Callao para conocer el trabajo de la Marina de Guerra del Perú en la nave.

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