El proyecto del tren bioceánico que pretende construirse con un presupuesto de 10 mil millones de soles y que unirá las costa de Perú y Brasil para reducir los costos en la exportación a China, se ha convertido en el anhelo de los bolivianos quienes esperan ser incluidos en este megaproyecto.
PROPUESTA. Según los representantes chinos, la exportación de alimentos y materia prima de latinoamérica a Asia es sumamente costosa, por ellos están dispuesto a financiar este proyecto con cooperación con los países beneficiados.
RUTA. Si bien desde el 2014 se conoce el trazo proyectado de la ferrovía transcontinental en territorio brasileño, la ruta en Perú no estaba definida: una información difundida indica que la vía entrará al país andino por la selva central, atravesando Pucallpa y Tingo María, ascenderá hacia Jaén (en la región Cajamarca), y concluirá en Piura, en el puerto de Bayóvar, lugar donde existen minas que producen insumos importante para la producción de fertilizantes.
Sin embargo, el presidente Evo Morales alzó su voz de protesta al señalar que se está dejando de lado a Bolivia, además argumentó que de pasar el tren por este país altiplánico la ruta será más corta, menos costosa y con menor impacto ambiental.
Su construcción requería 3,750 millones de dólares de inversión; el beneficio sería una mejora en la conectividad con la capital del país y la generación de 20 mil empleos directos, sin embargo se inició una controversia en este país por la empresa Higa que está dentro del consorcio que construirá el tren pues esta había construído la casa de la primera dama Angélica Rivera.
Esta controversia provocó la cancelación del proyecto y podría costarle al gobierno de mexicano una indemnización a la empresa China Railway Construction con entre 5 y 10% de la oferta.

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