Con palos, piedras y fuego, los pobladores del sector Rosario de Yauca-Cooperativa Cajahuana, en el distrito de Santiago, respondieron al intento de desalojo por parte de Miguel Federico Llanones Pérez, quien asegura ser dueño de más de 200 hectáreas que estaban en litigio por muchos años y que son habitadas por más de 150 familias.
En horas de la mañana del lunes, estaba pactada la diligencia judicial que determinaría la situación de las familias de Cajahuana, pero la población respondió airada ante el temor de ser desplazada.
Los moradores manifestaron que la asociación fue manejada durante años por dirigentes que fraguaron documentos y perjudicaron su situación legal, conociendo que dicha área se mantenía en litigio.
Mencionaron a Gilberto Calderón, quien con mucha astucia llegó a la presidencia de la asociación y falsificó las firmas de los más de 40 socios de Cajahuana para vender el terreno al verse en aprietos por la deuda que mantenía por arrendar durante 12 años parte del terreno.
La venta la realizó a Miguel Llanones Pérez, quien ahora pretende tomar posesión a pesar de saber la forma fraudulenta en que se vendió las hectáreas.
Mientras la diligencia se realizaba en el interior del terreno, en la parte externa más de 200 efectivos policiales hacían un cordón humano para garantizar el desarrollo de la misma.
La idea de quedarse sin viviendas enfureció a los moradores que salieron con palos y piedras y quemaron llantas, reprochando a la policía por proteger a los sujetos de mal vivir contratados por Miguel Llanones para un violento desalojo.
Ante la reacción de los vecinos, la policía lanzó bombas lacrimógenas que dañaron a los niños.
Los vecinos se aferraron a sus terrenos y agredieron a los sujetos de mal vivir que llegaron para desplazarlos. Cuando estos intentaban salir del lugar fueron alcanzados por una turba de muchachos que los apedrearon mientras huían.
Los cinco buses donde se trasladaban los custodios también fueron dañados. Los pobladores lanzaron piedras y rompieron los vidrios de las ventanas. Durante el enfrentamiento hubieron personas heridas. No se confirmó si había algún policía, pero se observaba manchas de sangre en diferentes lugares y en los vehículos policiales.
La diligencia tardó casi 10 horas y finalmente se otorgó un plazo de 25 días para que se retiren pacíficamente del terreno.

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