Vilma Rivera de Samos es una mujer de 72 años, de mirada vivaz, lucidez envidiable y un poder mágico en las manos para los sancochos. "La ponderosa del rachi de panza" ha conquistado a propios y extraños con su sazón y su carisma.
"Yo nací en este mercado, mi madre tras sufrir una caída bajando las gradas tuvo un parto prematuro. Yo soy sietemesina", contó Vilma quien sirve y enamora a sus clientes gritando de vez en cuando a sus clientes cuando pasan por su restaurante "El ínter".
Con 12 hijos, 18 nietos y 4 bisnietos Vilma ha conquistado a miles con el rachi de panza, el caldo de lomos y el adobo.
"A mi restaurante venía de vez en cuando y de incógnito Alan García allá por el año 88´, también vino a comer Mario Vargas Llosa, esos muchachos, siempre pedían su rachi de panza", contó recordándolos como si fueran sus propios hijos. Diariamente en El Ínter se vende una olla de 50 kilos de rachi de panza.
"Se realiza un ahogado de cebolla con ajo, comino molido y ají amarillo después para lograr el toque se le agrega cilandro macho y su pimienta de olor la cocción con la panza debe ser por 3 horas", explicó la experta cocinera.
Según narró, Vilma, su madre, Juana Black, hace 100 años atrás fundo este restaurante con el nombre de "La Rana", nombre que asumió por los contantes apodos que recibía por sus ojos grandes.
"Mi madre era muy guapa, ella tenía sus ojos grandazos y sus mejillas rosadas, este restaurante tenía el nombre de La Rana hasta que el general de la PNP Daymon Rosado Linares, hace 30 años atrás, dijo que mi comida era internacional y bautizó este lugar como El Inter", contó.
En ese lugar, de enormes platos hondos y ollas descomunales, han comido congresistas y alcaldes. Tomás Zamudio, Justiniano Apaza, Daniel Vera, Castañeda Lossio y grandes de la cocina como Gastón Acurio y Don Pedrito. "El joven Gastón ha venido más de 3 veces a buscar la receta del rachi pero hasta ahora no le sale bien. Pero es un buen muchacho", expresó.
HISTORIA. Esta matrona de los caldos vivió en la casa rosada de la calle Perú, trabajo desde muy pequeña en el puesto número 19 del segundo piso del Mercado San Camilo y conoció el amor ahí mismo.
"Había un grupo de muchachos que venían a tomar su rachi muy temprano por la mañana, venían para recuperar cuerpo después de haber tocado toda la noche, uno de ellos, José Samos se robó mi corazón. Sabe esos muchachos eran Los Dávalos, Los Panchos y Los Pachecos, mi hoy esposo tocaba con ellos", narró recordando con gran entusiasmo que José, ahora con 85 años, la enamoró una mañana con el vals Cariño bonito. Son las 9:30 de la mañana y el lugar ya se encuentra lleno de personas. Vilma sirve y vuelve a servir el rachi, caldo de lomos, adobo y segundos chacareros, matasquita, patita, chanfainita, mondonguito, cau cau y frijol son los platos que acompañan a una buena conversación.
El Inter, con más de 100 años, no solo ha conmovido a sus comensales, sino también lo ha hecho en los corazones de los más necesitados. Cada 6 de enero se sacan las mesas y las bancas a los pasadizos del mercado y se da una chocolatada gratuita a niños de bajos recursos.
Además a los estibadores se les invita aguadito. "Son hombres que se ganan la vida en el mercado mi madre daba una chocolatada gratuita a los huérfanos. ¿Por qué no ayudar a los más necesitados?, expresó.
Fiesta.Diariamente venden entre 150 y 200 platos de rachi y caldo de lomos. El 13 de agosto de este año, Vilma celebrará los 100 años del nacimiento de su madre.

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