La Municipalidad de Lima coloca tres veces por semana grandes rejas para impedir el acceso peatonal y vehicular al Centro Histórico de la ciudad, para evitar el ingreso de protestantes. Pero la medida ocasiona grandes pérdidas económicas entre los comerciantes del Damero de Pizarro.
Los empresarios de esa zona informaron que en los últimos diez días han registrado una disminución en sus ventas de hasta 70% por esa medida.
El dirigente de los comerciantes, Salvador Odé, explicó que esas piezas metálicas en diez vías del Cercado afecta a más de 486 tiendas, 20 restaurantes y cerca de 5 mil trabajadores.
"Entendemos que quieren evitar que revoltosos pasen a la Plaza de Armas y al Palacio de Gobierno, pero la medida es nefasta para los comercios y la economía nacional", lamentó.
A raíz de este cierre, dijo, los clientes asiduos han optado por cambiar su lugar de compras, pues piensan que las calles siempre estarán clausuradas.
Muy preocupados se mostraron también los dueños de restaurantes y locales de comida rápida del Jirón de la Unión y la Plaza de Armas, que denunciaron que tuvieron que botar 200 menús por falta de comensales.
"Perdemos S/.2 mil diarios en comida, pues lo que sobra del día ya no puede ser consumido. El viernes pasado que toda la vía estuvo cerrada, solo vendimos el 15% de lo usual", dijo el dueño del restaurante Pacífico, Germán Juárez Román.

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