¿Por qué las mujeres maltratadas permanecen con su agresor? (VIDEO)

Para Carlos Bromley, exdirector de Salud Mental del ​Minsa, la violencia de género "está directamente vinculada a un aspecto cultural, ideológico que es el machismo".

28 de Abril del 2018 - 09:40 » Textos: Redacción Correo

La exministra de la Mujer, Aída García Naranjo, sostuvo que las agraviadas no denuncian a sus agresores y, en muchos casos, permanecen con ellos, porque "dependen económicamente del esposo o la pareja", por lo que el Estado y sus autoridades tienen que promover la "autonomía" económica de la mujer. 

No obstante, también existen otros factores determinados por cómo la sociedad cree que debe actuar o sentir una mujer. Las mujeres víctimas de violencia de género pueden mantener sus relaciones violentas por depender emocionalmente de sus parejas, por sentir "pena" cuando ellos sufren algún problema (anteponiendo el cuidado del otro antes que el propio).

Asimismo, otro factor es la vergüenza (relacionada con desagradar al entorno familiar), por pensar que hay que aguantar lo que sea (sobrevaloración de la abnegación), por la culpa y el vacío ante la pérdida, el hecho de tener que cuidar o proteger a los hijos, además del miedo, porque pueden sufrir amenazas, y el hecho de que denunciar su situación se convierte en otro causal de angustia, al sentirse agredidas por personal policial poco preparado. 

Ese cuerpo es mío

La exfuncionaria indicó que existe un problema de orden estructural que representa al hombre como superior a la mujer en la sociedad peruana. "El problema tiene que ver con una jerarquía de género. Tiene que ver con un problema de orden estructural donde se supone que la mujer es inferior al varón. Hay la idea de propiedad absoluta que lo conocemos sencillamente como machismo, pero es una jerarquía de género. Se supone que uno es inferior, la otra superior, y efectivamente, ese cuerpo es mío, esa mujer es mía, hago con ella lo que quiero", señaló.

Detalló que el 29% de las víctimas de feminicidio "son asfixiadas o estranguladas, el 26% son acuchilladas, el 18% mure a golpes", mientras que las que sobreviven terminan "desfiguradas". "Lo que hace es poner una marca, un estigma. Ese cuerpo es mío o de nadie".

Respecto a la relación entre salud mental y los casos de violencia de género, sostuvo que "por supuesto que hay problemas de salud mental en la sociedad (...), pero me preguntó, ¿cómo las mujeres no los matan? (...) No es que no se produzca un nivel de violencia de género en el sentido que hay un 5% de hombres también asesinados, pero el 95% son mujeres", señaló.

Excusa

Por su parte, Carlos Bromley, exdirector de Salud Mental del Ministerio de Salud (Minsa) señaló que en el país son pocas las personas con enfermedades mentales los que cometen esos delitos, descartando que ellos sean los que generen la violencia directa. "Son muy pocos los pacientes con enfermedades mentales los que cometen este tipo de delitos. Es importante decirlo y manifestarlo contundentemente, porque es una excusa que se usa con mucha frecuencia para escapar del peso de la ley porque lo hacen inimputable. Las personas con depresión, con ansiedad, aun las personas con psicosis no suelen cometer este tipo de delitos", aseguró.

No hay una correlación directa 

Añadió que "ciertamente sí pudiera haber algunas personas con enfermedad mental que en determinado momento, estando en una situación aguda, pueden tener algún tipo de violencia, pero no es lo más frecuente. Lo más frecuente es que este tipo de violencia esté directamente vinculada a un aspecto cultural, ideológico que es el machismo".

Para Fabiola Maza, miembro del colectivo Ni Una Menos, "la controversia sobre la salud mental es una característica o refleja ese tratar de invisibilizar un problema mayor que es la violencia de género. "La salud mental es un problema individual, no es la raíz del problema", manifestó.

En ese sentido, indicó que al menos hoy en día se puede distinguir comportamientos que antes eran considerados normales, como "está bien que el hombre me cele porque soy de su posición". Yo no puedo salir de mi casa, porque tengo que ser una mujer de mi casa, el espacio público no es para mí, porque si salgo merezco el acoso callejero que se produce".

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