La historia del Monasterio de Santa Catalina corre casi paralelamente a la fundación de Arequipa. Fundado en 1579, alberga en su interior miles de testimonios y vivencias, además de un sinnúmero de tesoros artísticos que bien ha valido la pena conservar.

Su restauración y posterior apertura hicieron de este lugar un destino turístico de gran afluencia y admiración, especialmente por su arquitectura colonial y única en América.

Recientemente se restauraron cuatro bóvedas laterales con puerta a la calle Ugarte y que han sido destinadas a la exhibición de obras artísticas relacionadas con la historia del monasterio, como la exposición "El Retrato en el Monasterio de Santa Catalina", que incluye una selección de 15 pinturas de monjas que estuvieron vinculadas a la vida del recinto sacro y que han sido conservadas en el tiempo. Recoge vivencias de cuatro siglos de historia arequipeña.

LA EXPOSICIÓN. En la exposición se puede observar dos tipos diferentes de imágenes, uno corresponde a retratos del busto de la difunta donde se consigan sus datos. El otro se compone de retratos de monjas coronadas con flores y con todo el aparato funeral vivamente descritos. Estos retratos debieron ser ejecutados con extraordinaria rapidez, puesto que no se permitía el ingreso de personas ajenas al convento. La reflexión sobre la muerte era una constante de aquella época y éste sería el motivo que llevó a realizar la mayoría de estos retratos, con la finalidad de perpetuar los rasgos de una religiosa muerta que había llevado una vida virtuosa y para hacerle un reconocimiento póstumo no sólo de su vida sino también de su muerte.

RETRATO DE LA FUNDADORA. María de Guzmán (Arequipa 1543- 1601), hija del conquistador español Hernando Álvarez de Carmona y de Leonor de Guzmán, enviudó a los treinta años y decidió hacerse monja, fundando este monasterio en 1579.

La restauradora Isabel Olivares, a propósito de este retrato, nos comenta que cuando les fue entregado por las madres de clausura, mientras realizaron la restauración, notaron que había otro extracto pictórico abajo, y entonces, después de un proceso muy cuidadoso, se rescató el retrato original en el cual luce la rica ornamentación en la vestimenta y sus alhajas como los pendientes de perlas y el abanico, propias de un linaje social alto, pero debido a la austeridad religiosa en boga en la época republicana, la obra fue repintada, posiblemente por alguna religiosa del convento con la idea de idealizar al personaje con una imagen reflejo de la perfección cristiana.

La restauradora Isabel Olivares López de Romaña está a cargo de esta obra.

EXHIBICIÓN. La muestra se lleva a cabo en el Museo del Monasterio Santa Catalina, en la calle Ugarte S/N. El ingreso es gratis y seguirá disponible hasta el 14 de marzo, de lunes a viernes, de 9:00 a 13:00 horas.

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